¡Agüita pa ti!

Cuando por doquier la “pataleta” de un virus invisible nos ha “coronado” forzándonos a una cuarentena cruel e inesperada que nos recuerda la realidad de la muerte y mientras celebramos a su vez otra temporada de 40 días, es decir, la Cuaresma, escribo esta campanita intentando animar a lo esencial, esta vez rociando con todo amor un poquito de agua, ojalá viva.

Es evidente que es menester prestar atención a las recomendaciones que nos dan los expertos respecto a nuestra salud corporal y es claro que debemos también escuchar sabios consejos para mantener nuestra salud mental. Sin embargo, hay algo que es aún mucho más importante y ésta es nuestra salud espiritual, pues ella es la que nos permite, en su prescrita vitalidad, llegar a entrar al Reino de los Cielos.

He aquí por donde corre segura la agüita, pues en estos tiempos modernos como en el pasado, con cuarentena o no, ahora y siempre, la clave está en escuchar y responder los llamados concurrentes, primero de Juan Bautista y luego de su primo Jesucristo cuando los dos proclamaron con toda urgencia: “Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos” (Mt 3:2; 4:17) …

… El meollo de la Cuaresma, que en algunos ámbitos no parece tener la misma premura de la cuarentena forzada, es el arrepentirnos de corazón, dejando atrás toda arrogancia, bajándonos del árbol del pecado al que tendemos a subirnos, para acercarnos a Dios con toda sinceridad buscando su perdón y guía. He aquí cómo la humildad vital y la penitencia coherente nos permite experimentar la vida en plenitud, vida santa que es Jesús mismo, el cual siempre dota, si abrimos la puerta, torrentes de agua viva (Jn 7:38).

Rodeados por el miedo al contagio a la enfermedad, es decir por el miedo a morir, pasan estos días tan carentes del temor a Dios. En estos tiempos modernos en los que se desprecian los mandamientos, se afirma que todo camino es igualmente válido y se desecha el castigo hasta la inexistencia misma del infierno, no es del todo raro (por no decir seguro) que lo que sucede en estos días sea parte del diseño divino para llamarnos a nuestra conversión.

Y al ser así sin azar, ¿qué tal si esta cuarentena diera lugar a una Cuaresma igualmente seria de la cual saliéramos todos santitos? ¿Qué tal si este tiempo encerrados nos diera la suficiente conciencia para que no deseáramos volver a la mal llamada “normalidad” (anterior al brote del asesino silencioso), una condición llena de vicio y perdición ya deseada por muchos para salir del paso, para salir del problema? ¿Qué tal si en unas semanas (o meses) saliéramos ya bellos a un mundo muchísimo mejor que el anterior en el que primara el amor de Cristo? Ojalá así sea y todo lo que hoy ocurre sea propicio para sembrar la verdadera unidad en el equilibrio del bien sin el mal. ¡Que así sea!

Incluyo a continuación una canción ya antigua a la que le agregué sus últimas estrofas en estos días aciagos. Ella está dedicada, con toda humildad, a Juan Bautista, a quien por años he denominado como el mejor hidrólogo, por su bautismo con agua, claro debe estar. Debo decir que cuando en alguna conferencia, por “el desierto” moderno que me ha tocado habitar, he afirmado públicamente que él y yo somos colegas del agua, esto ha suscitado sonrisas amables y a veces carcajadas de parte de la concurrencia. También debo decir que no en pocas ocasiones, y en virtud a mi proclamar a Cristo, y sólo a Él, algunos me han “cortado la cabeza”, así ella no haya sido llevada a una arpía en una bandeja.

Al final, luego de la canción y para invitar al arrepentimiento vital por medio de la ciencia, vuelo a traer a colación mi conferencia “¡Oye, decídete a amar: usa la hipotenusa!”, grabada el año pasado en el Parque Científico de Innovación Social de Uniminuto en Bogotá, la cual muestra que Jesús es el antídoto deseado, en efecto, el camino, la verdad y la vida y el único que nos lleva al Padre (Jn 14:6). Ahora que “tienen más tiempo”, los invito a estudiar la charla con calma, ya sin el afán de la vida moderna y como si fuera una bella penitencia cuaresmal en cuarentena. ¡Les aseguro con alegría que su temática aleja toda angustia y desazón, pues explica que Jesús venció la muerte y vive!

Como le dijo el arcángel Gabriel a María, en el día en que Jesús se encarnó en Ella, celebrado hoy 25 de Marzo de 2020, “para Dios no hay nada imposible” (Lc 1:26—38).

EL MÁS PEQUEÑO

De veras, el mejor hidrólogo…

(Lc 1:5—25, 39—80; 3:1—22; Mt 3:1—17, 14:1—12; Mc 1:1—11, 6:16—29)

Su padre perdió la voz,
su madre guardó el secreto,
él ya en vientre estuvo lleno
del gozo de amor perfecto.

Con saltamontes y miel
proclamó por el desierto:
que en camino recto y fiel,
se aprecia cercano el reino.

Que toda montaña caiga
que todo valle se llene,
que la división ya salga
y que el equilibrio llegue. (2)

Entendió el uso del agua
llamó al fruto más sincero:
sumersión vital de faltas
reconciliación de lleno.

Explicó que él no era
que otro en fuego ya vendría,
advirtió que el hacha Él usa
pa’ talar la hipocresía.

Que toda montaña caiga
que todo valle se llene,
que la división ya salga
y que el equilibrio llegue. (2)

Por paloma y voz él supo
cuando el tiempo ya era pleno,
y comprendiendo el destino
vivió en hacerse pequeño.

Y aunque aquel en elogio dijo:
no hay más grande de mujer,
el más pequeño en los cielos
será más grande que él.

Que toda montaña caiga
que todo valle se llene,
que la división ya salga
y que el equilibrio llegue. (2)

Por decir verdad un día
llegó él a fría celda,
y por danza primorosa
le cortaron la cabeza.

Su mensaje hoy perdura:
es vital la conversión,
la cuarentena es propicia
ay sana tu corazón.

Que toda montaña caiga
que todo valle se llene,
que la división ya salga
y que el equilibrio llegue. (2)

(Octubre 1997/Marzo 2020)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

El material de la conferencia debajo también se explica, aquí, aquí, aquí y también aquí.

jaja

(Marzo 2019)

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De la mano del justo

Cuando el mundo anda alborotado ante un virus silente, asesino y con corona, esta breve campanita simplemente recuerda la vacuna esencial que dota nuestra sanación y salvación: Jesucristo, no por azar coronado con nuestras espinas de pecado, a quien debemos entregarnos día a día, y en particular en estos días del blanco y negro enmendador de la Cuaresma …

… Pues, como se ha explicado, por ejemplo aquí, aquí y aquí, no existe otra manera, tal y como lo reitera San Pedro elocuentemente, y lleno de Espíritu Santo, “Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4:11, 12).

Así pues, recordando que el mismo Pedro asió la mano de Él cuando se hundía en medio de su propia incertidumbre (Mt 14:22—33), hagamos lo que los expertos nos digan que debamos hacer pero sin olvidar, ni un instante, quién es quien nos proporciona el verdadero impulso.

¡Que la canción a continuación sirva para animar y que su coro se vuelva viral!

CON IMPULSO

¡Caminando de su mano!

Sólo un camino, sólo Él: el justo…

Pa ’lante te digo ay sí,
pa’ lante repito bien,
insiste, mantén tu fe
no dudes, sacúdete eé.

Pa’ lante coro del ser,
pa’ lante el fiel creer,
procede, confía en Él
ahora, entrégate eeeé.

Pa’ lante en donde estés
pa’ lante siguiéndole,
corrige, ay haz el bien
no mientas, sincérate eé.

Pa’ lante te digo ay sí
pa’ lante ay como aquel,
pues solo con su poder
la vida ay puede ser eeeé.

Puente de paz…

Siempre con impulso
de la mano del justo,
ae ae eé
así no hay disgusto.

No pierdas el pulso
únete con el justo,
ae ae eá
y así se va el susto.

Oye bien…

Siempre con impulso
de la mano del justo,
ae ae eé
así vives con gusto.

No pierdas el pulso
únete con el justo,
ae ae eá
y así logras indulto.

Para seguir el pulso…

Siempre con impulso
de la mano del justo.

Pa’lante oye con todo impulso,
ay no te pierdas únete al justo.

No pierdas el pulso
únete con el justo.

Pa’lante mira nunca pa’trás,
el justo oye siempre te da.

Siempre con impulso
de la mano del justo.

Pa’lante oye con el buen pulso,
no ay coronita que gane al justo.

No pierdas el pulso
únete con el justo.

Pa’lante mira al cielo y ya está,
el justo oye sana e verdad.

Shanti Setú…

Siempre con impulso
de la mano del justo,
ae ae eé
así no hay disgusto.

No pierdas el pulso
únete con el justo,
ae ae eá
y así se va el susto.

Oye bien…

Siempre con impulso
de la mano del justo,
ae ae eé
así vives con gusto.

No pierdas el pulso
únete con el justo,
ae ae eá
y así logras indulto.

Puente de paz…

Y aumenta el impulso…

Siempre con impulso
de la mano del justo.

Pa’lante oye con fe vital,
el justo vence ay pierde el mal.

No pierdas el pulso
únete con el justo.

Pa’lante mira ay con el justo,
su sacrificio provee el indulto.

Siempre con impulso
de la mano del justo.

Pa’lante oye y sin disgusto,
ay no te dejes, no tengas susto.

No pierdas el pulso
únete con el justo.

Pa’lante mira ay no hay más ná,
el justo dice tranquilidad.

Otra vez…

No lo olvides…

Siempre con impulso
de la mano del justo,
ae ae eé
así no hay disgusto.

No pierdas el pulso
únete con el justo,
ae ae eá
y así se va el susto.

Oye bien…

Siempre con impulso
de la mano del justo,
ae ae eé
así vives con gusto.

No pierdas el pulso
únete con el justo,
ae ae eá
y así logras indulto.

Shanti Setú…

Siempre con impulso…

¡Es tuya Juan de Marcos!

(Abril 2012/Marzo 2020)

Un fragmento de la canción a capela se puede escuchar aquí…

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Dos consejos o tres

Cuando empieza el año nuevo y con vigor renovado hacemos impetuosas resoluciones, aquí comparto algunos consejos prácticos en la forma de tres canciones, las cuales, cuando empezó el escrito, eran solo dos …

… Que el 2020 venga con bendiciones infinitas y pa’lante. ¡Claro debe estar en el dibujo!

BATALLA ESPIRITUAL

Mejor tocar fondo, ¿no es cierto?…

Inspirada por un sermón del Padre John Campoli

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios. (2)

En estos tiempos modernos
te digo una gran verdad,
pasamos perdiendo el tiempo
ay condenando a los demás.

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios.

La clave está en las palabras
de aquel que es toa caridad,
pues no fueron sugerencias
sino mandatos para llegar.

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios.

Ay triste problema, amigo,
oh cáncer espiritual,
si no cambiamos el modo
no se refleja la inmensidad.

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios.

Violencia sale de la lengua
acto demente que hace llorar,
por eso mira ay te digo
de la conciencia brota la paz.

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios.

Con el orgullo no saco nada
sólo maltrato mi corazón,
y por la fuerza no logro nada
sólo edifica la buena acción.

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios.

El amor lo puede todo
es poderoso y universal,
ay perdonemos ofensas
que la victoria es en humildad.

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios.

Conciencia amigo conciencia
rectifiquemos con dignidad,
que toda la vida ay toda
es cosa triste sin claridad.

No te compliques,
no controles,
echa pa’lante y
no te quejes, ay Dios. (2)

(Julio 2004/Enero 2020)

Un fragmento de la canción a capela se puede escuchar aquí…

SANTA REALIDAD

Inspirada por recuerdos gratos y una canción navideña de Ismael Rivera

Oye, es la realidad
siempre la vida florece hermosa
si te entregas más.

Óyeme hermano…

Oye, es pura verdad
si perseveras el cielo dota
siempre en cantidad.

Todo a su tiempo te digo oye
fiel es el amor,
si tu persistes llega su fruto
santa es la oración.

Si mantienes el rumbo amigo
en valiente fe,
hallas del cielo toda semilla
y sacias tu sed.

Óyeme hermano…

Oye, es la realidad
siempre la vida florece hermosa
si te entregas más.

Óyeme hermana…

Oye, es pura verdad
si perseveras el cielo dota
siempre en cantidad.

El amor puro todo lo puede
nunca es perdedor,
el verso claro da a su rebaño
vital redención.

Si tú lo buscas oye amiga
con todo tu ser,
su fuego ardiente te dará vida
y hallarás su bien.

Créeme hermana…

Oye, es la realidad
siempre la vida florece hermosa
si te entregas más.

Óyeme hermano…

Oye, es pura verdad
si perseveras el cielo dota
siempre en cantidad.

Shanti Setú…

Puente de paz…

Toda bondad mi hermana
te acompañará,
la fiel promesa y su tonada
serán tu verdad.

La vida tendrá sentido
es la realidad,
y tu conciencia estará tranquila
por su caridad.

Óyeme hermano…

Toda bondad mi hermano
te acompañará,
la fiel promesa y su tonada
serán tu verdad.

Y tu familia ay por la puerta
también entrará,
cuando noten tu alegría inmensa
ellos sanarán.

Créeme hermana…

Toda bondad mi hermana
te acompañará,
la fiel promesa y su tonada
serán tu verdad.

Puente de paz…

Oye, es la realidad
siempre la vida florece hermosa
si te entregas más.

Ay óyeme hermano…

Oye, es pura verdad
si perseveras el cielo dota
siempre en cantidad.

(June 2006/Enero 2020)

La canción a capela se puede escuchar aquí y dura π…

ALEGRA HOY EL CIELO

Pa’lante pa’l cielo…

El cielo está triste, oh oh
por una muralla:
el ego demente
que todo lo daña.

El cielo se alegra, sí sí
con una palabra:
sublime perdón
que todo lo sana.

El cielo está triste, oh oh
por una batalla:
un acto insolente
que todo lo daña.

El cielo se alegra, sí sí
con una campaña:
armar la unidad
que todo lo sana.

El cielo está triste, oh oh
por una cizaña:
consejo inclemente
que todo lo daña.

El cielo se alegra, sí sí
con la voz amada:
humilde “lo siento”
que todo lo sana.

El cielo está triste, oh oh
por una maraña:
dolor incongruente
que todo lo daña

El cielo se alegra, sí sí
oh franca mirada,
oh destello eterno
que todo lo sana.

Alegra hoy el cielo
completa tu hazaña,
ay, halla el camino
que todo lo sana.

Ay ama sin miedo
acepta tu entraña,
ay, crece a lo cierto
que todo lo sana.

Perdona de lleno
oye la campana,
ay llega a la vida
que todo lo sana.

Y te digo que…

Alegra hoy el cielo
completa tu hazaña,
ay, halla el camino
que todo lo sana.

Ay ama sin miedo
acepta tu entraña,
ay, crece a lo cierto
que todo lo sana.

Perdona de lleno
oye la campana,
ay llega a la vida
que todo lo sana.

¡El camino, la verdad y la vida, claro!

(Agosto 2000)

Un fragmento de la canción a capela se puede escuchar aquí…

 

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Lo esencial de María

Cuando llega el nuevo año y lo esencial no cambia aunque aparezcan “tonteras”, cuál explicadas por ejemplo aquí y aquí, deseo sumarme en esta primera campanita del 2020 a la celebración de la Solemnidad de María, Madre de Dios.

Lo esencial de María no es solo ser mujer y madre. Ella es, como lo enseñan las Letanías Lauretanas (por su origen relacionado con el Santuario de Loreto, en Italia) y rezadas alternando ruega por nosotros: Santa María, Santa Madre de Dios, Santa Virgen de las Vírgenes, Madre de Jesucristo, Madre de la Iglesia, Madre de la divina gracia, Madre purísima, Madre castísima, Madre siempre virgen, Madre inmaculada, Madre amable, Madre admirable, Madre del buen consejo, Madre del Creador, Madre del Salvador, Madre de misericordia, Virgen prudentísima, Virgen digna de veneración, Virgen digna de alabanza, Virgen poderosa, Virgen clemente, Virgen fiel, Espejo de justicia, Trono de la sabiduría, Causa de nuestra alegría, Vaso espiritual, Vaso digno de honor, Vaso de insigne devoción, Rosa Mística, Torre de David, Torre de marfil, Casa de oro, Arca de la Alianza, Puerta del cielo, Estrella de la mañana, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consoladora de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles, Reina de los Mártires, Reina de los Confesores, Reina de las Vírgenes, Reina de todos los Santos, Reina concebida sin pecado original, Reina asunta a los Cielos, Reina del Santo Rosario, Reina de la familia, Reina de la Paz

… Anunciada desde la caída de Adán y Eva (Gn 3:15), la Rosa Inmaculada, al darle el sí—o el fiat—al ángel que anunciaba el milagro de nuestra redención (Lc 1:24—38) y al estar presente con su hijo hasta la mismísima cruz (Jn 19:25—27), es implícitamente Corredentora y Medianera de todas las gracias. Doctos piadosos, respetando la fiel Tradición en la Iglesia Católica, así han expresado la “rigidez” no cambiante del amor, en un “dogma” aún no establecido, pero meramente lógico, pues, para que Él llegara a ser, Ella tuvo que haber dicho primero: ¡hágase!

Contrario a lo que nos dicen en estos tiempos modernos llenos de confusión y no poca mentira, como si lo sucedido no fuera real sino una fábula, a María, al no contener nada impuro o confuso, no se le debe agregar el apelativo “mestizo”, así su amor haya sido diseñado para todos los pueblos. María Santísima, como su hijo amado, es luz sin ninguna sombra, es plena belleza sin defecto alguno y su amor maternal, incluidos nosotros una vez proferimos nuestro propio fiat a Jesús, es simplemente perfecto.

¡Ojalá ya llegue la raíz de dos y puedan sonar las dos canciones a continuación en honor a Ella, nuestra Madre Bendita y nuestro mejor ejemplo!

Que el año nuevo llegue cargado de bendiciones…

EL FIAT VITAL

Inspirada por Los Van Van de Cuba…

Para honrar a la Reina…

Di que sí, di que sí
no digas que no,
haz como hizo María
que reine Dios,
di que sí, di que sí
no digas que no,
que María sea tu ejemplo
y que nazca Dios.

Aunque ángel no te vea
y no traiga su porción,
que del cielo sea la idea
y que venza hoy el amor.

Di que sí, di que sí
no digas que no,
haz como hizo María
que reine Dios,
di que sí, di que sí
no digas que no,
que María sea tu ejemplo
y que nazca Dios.

Aunque el diablo diga apea
y te deje su aflicción,
que tu ser todo lo crea
y que gane el buen amor.

Di que sí, di que sí
no digas que no,
haz como hizo María
que reine Dios,
di que sí, di que sí
no digas que no,
que María sea tu ejemplo
y que nazca Dios.

Aunque otro dé correa
y no alivie confusión,
que sea cual la galilea
y que triunfe ya el amor.

Di que sí, di que sí
no digas que no,
haz como hizo María
que reine Dios,
di que sí, di que sí
no digas que no,
que María sea tu ejemplo
y que nazca Dios.

(Agosto 2011)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

ÚNETE AL CLAN DE MARÍA

Inspirada por El Gran Combo de Puerto Rico y Silvio Rodríguez…

Ella es el ejemplo para seguir a Jesús…

El mundo está como loco
está mira revolcao,
como barco a la deriva
el ambiente está salao.

Los que tienen más desean
cada uno por su lao,
y mientras tanto son muchos
que no tienen un bocao.

¿O no?

Las mentiras se repiten
como vicio renovao,
y la división aumenta
con un ritmo acelerao.

Los unos culpan a otros
olvidando su puñao,
y los expertos insisten:
el futuro está avalao.

¿No es así?

Oye sigue tu mi hermano
el misterio revelao,
que el amor es la respuesta
lo esencial es regalao.

Así pues óyeme mira
ay no vivas asustao,
sigue fiel hoy tu camino
que al cielo estás convocao.

Shanti Setú…

Para llenar tu alma
de toda alegría,
únete al clan de María,
para vivir pleno
de noche y de día,
únete al clan de María,
ay sí,
tu Reina,
únete al clan de María,
ay ella quien dijo sí
con valentía,
únete al clan de María,
María,
mamita,
únete al clan de María,
dejando por fuera
toda tontería,
únete al clan de María,
su hijo provee
toda fantasía,
únete al clan de María,
el diablo tiembla,
y tiembla,
únete al clan de María.

Amando a todos,
ya tú sabes…

Únete al clan de María…

Shanti Setú…

Y que se conviertan a Ella…

(Julio 2005)

Un fragmento de la canción a capela se puede escuchar aquí…

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Otra serenata inmaculada

Se acerca la Navidad y es tiempo propicio para festejar el regalo más grande que Dios Padre nos ha dado: el nacimiento mismo de Nuestro Señor Jesucristo, fuente única de vida eterna (Jn 3:16). En estos días especiales recordaremos el nacimiento del Niño Dios y la insuperable ternura de Nuestra Madre María a Él y meditaremos el comienzo de un caminar improbable y esencial que termina con Él libremente sacrificándose por nosotros en la cruz (Jn 19:17—30).

Estos son tiempos de misterios, de misterios hermosos e inefables. Son también tiempos de introspección, de introspección valerosa y eficaz, tiempos que nos invitan, en medio de los festejos, a adentrarnos en la existencia misma del cielo y el infierno. Estos son días aptos para la reflexión, para vernos por dentro y convertirnos, para soñar el regreso del único, meditando señales, incluida una higuera de la ciencia …

… Hace quince años, y en estos mismos días, celebramos aquí en Davis, y en compañía de buenos amigos, “una serenata inmaculada” que dio lugar a un bonito relato que incluye una canción para Ella llamada “Oh Virgen preferida”. Ésta, escrita para la celebración de Nuestra Señora de Guadalupe, se basa en una tonada colombiana muy conocida llamada “Pueblito Viejo” y hoy, lleno de fervor, me he vuelto a encerrar en el ropero para grabarla y ofrendarla de nuevo, confiado en que Ella escuche mi plegaria y que la melodía sea adoptada, algún día cual ranchera, por mis hermanos mexicanos:

Sucede que, por varios años aquí en Davis, se celebraron alegres y nostálgicas Serenatas Colombianas lideradas por Los Primos  y siempre alrededor del “día de la velitas,” el 8 de Diciembre de la Inmaculada Concepción de María. En una de ellas, hace ya más de una docena de años y a raíz de un telón no finalizado, es decir durante “otra serenata inmaculada”, se presentó un malentendido de mi parte con relación a una crucecita, el cual dio lugar, de una forma curiosa y súbita, a otra canción con ritmos colombianos, la cual, aunque bien intencionada, no fue del todo bien recibida.

A continuación viene una versión mejorada de dicha composición con el mismo título “¡Pon tu crucecita!”, una que espero sirva para reeditar rítmicamente, y sin malentendido alguno, nuestra necesidad imperiosa de acoger la cruz de Cristo, sin la cual estamos, en verdad, desprotegidos.

¡Que el Niño Dios llegue a todos los corazones en esta temporada!

¡Feliz Navidad para todos!

¡PON TU CRUCECITA!

¡A mi patria y a todo el mundo!

¡Para voces, palmas y guache!

Úsala, úsala, ay mira,
que es bendita,
usa, usa,
usa la crucecita.

No la olvides póntela,
su canción es exquisita,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

Ay acepta su dulzor,
santo verso necesitas,
usa, usa,
usa la crucecita.

Mujer santa la acogió
inmaculada virgencita,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

Dos palitos mira son
la razón de las velitas,
usa, usa,
usa la crucecita.

El sagrado corazón
a su gozo pleno invita,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

Usa, usa,
usa la crucecita,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

Puente de paz…

Ajá Colombia…

Shanti Setú…

Ay llega la navidad,
luz eterna nos visita,
usa, usa,
usa la crucecita.

No la rechaces ay no,
sólo en Él bien resucitas,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

Las novenas vienen ya,
ay limpia en fe tu casita,
usa, usa,
usa la crucecita.

Ay regresa a tu Señor,
ay renueva santa cita,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

A la muerte Él derrotó,
es grande la crucecita,
usa, usa,
usa la crucecita.

Positiva siempre es,
oh clemencia infinita,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

Usa, usa,
usa la crucecita,
ay pon, ay pon,
ay pon tu crucecita.

(Diciembre 2006/Diciembre 2019)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

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La clave del matrimonio

Lo sé muy bien y es así por experiencia propia: la clave del matrimonio es Jesús y sin Él no funciona. Esta aseveración no es, sin embargo, ni un simple cliché ni algo trivial, pues conformar una unión santa, dinámica y plena, no es algo sencillo.

Esto de lograr que los cónyuges se vuelvan uno, tal y como lo dijo Él hablando de la unión de un hombre y una mujer (Mt 19:4—6), no es fácil, pues solamente puede forjarse con ayuda divina. Además de la buena energía “positiva” del amor de los novios, se requiere del apoyo constante del Espíritu Santo para que ellos no olviden cómo llegar a ser fructíferos oyéndolo a Él, el sembrador (Mt 13:1—9, 18—23), de modo que cumplan sus mandatos amorosos, y, en particular, aprendan el humilde algoritmo de “pedir perdón y perdonar” para así restaurar y mantener la unidad.

Esta campanita contiene una crónica acerca de lo sucedido en una celebración matrimonial a la que fuimos invitados. Incluyo este curioso relato aquí—cual compartido animando a parejas cercanas en la celebración de sus bodas—confiado en que sus elementos universales y símbolos geométricos puedan serle útiles a otras parejas, para que sus matrimonios sean verdaderamente felices en Jesucristo… Todo sucedió en un campo florido, en medio de una bella plantación púrpura de lavanda, como si todo fuera cerca a Avignon en Francia y no aquí en California. Luego de la ceremonia civil, celebrada en una gran carpa, y una vez bajó el sol, llegó el momento esperado para la cena y el baile. Cuando los recién casados se acomodaron en su mesa, frente a la pista de madera situada en medio de un bien cuidado jardín, busqué el momento oportuno para llevarles mi regalo: mi pequeño libro ilustrado y en forma de parábola, La Hipotenusa, cuyo tema ya ha sido citado en otras campanitas, aquí y aquí.

Mientras felicitaba a los novios, me turbó que su mesa estuviera identificada por un número de madera, que en su caso no era el esperado número 1, sino el número 6. Al verlo, de una forma instintiva y enfática les dije que allí había un error, que ese número nunca era uno adecuado para una pareja, menos para una recién casada, pues simbolizaba los espirales negativos de la naturaleza. Les expliqué entonces, de improviso, cómo dicha figura se ligaba con la violencia natural y cómo ella siempre viajaba de más a menos, hacia adentro, como en un feroz huracán. Al decirles esto, agregué que ésa era también la figura universal del egoísmo diabólico, que al viajar siempre hacia adentro de más a menos, destruía matrimonios y muchas otras instituciones.

En concordancia con mis palabras, tomé entonces el número de madera y lo coloqué en la mesa invertido hacia arriba, primero para mostrarles que el número 9 representaba el espiral positivo opuesto al otro, y segundo para explicarles que dicho símbolo representaba la fuerza fundamental del amor, la misma, que al viajar de menos a más y siempre hacia afuera, les garantizaría la sinfonía deseada en su nueva relación matrimonial.

Los cónyuges se abrieron gozosos a las lecciones no planeadas y a ambos les gustó la conexión del nueve con el amor que viaja del uno hacia el otro. Entonces, fijando mi mirada sucesivamente en sus ojos, les enfaticé que eso era en efecto el caso, pero siempre y cuando el flujo, independientemente de las circunstancias de sus vidas, llevara siempre del menos al más, de modo que uno pensara primero en el otro, y siempre viajando desde lo negativo a la cruz positiva, es decir hacia el amor esencial, lo cual ellos comprendieron bien, así su celebración no hubiera sido religiosa.

Como ellos prestaban atención, procedí a hablarles de otros hechos sutiles y amorosos. Le apunté al plato redondo enfrente del novio y le pregunté si veía un número. Me dijo, “creo que es un cero”, y yo estuve de acuerdo. Entonces tomé el plato y lo coloqué encima de su cabeza y le pregunté a la novia si veía algo. Segundos después ella dijo, dudando, “¿es un ángel?”, a lo que repliqué, “no, no lo es, sino más bien un santo”, un concepto que ambos entendieron a la vez. Notando que les gustó la imagen, coloqué el plato también encima de la cabeza de ella y procedí a decirles que si ambos practicaban el amor encarnado en el 9 sin egoísmo, entonces ellos también podían satisfacer el volverse santos y que eso era realmente maravilloso para ellos como pareja.

En medio de este diálogo peculiar, de veras inesperado y a la vez bienvenido, les hice una pregunta “matemática”: “y, ¿cuánto da el marido a la potencia cero?”. Ambos se rieron sorprendidos ante mi ocurrencia y trataron de responder. La esposa dijo que debía ser cero, pero cuando les dije que eso no era correcto, el esposo dijo, “¡entonces debe ser infinito!”. Nos reímos mucho ante tal extrapolación de la santidad, y entonces les recordé que cualquier número (excepto el cero, en algunos casos) elevado a la potencia cero era simplemente uno. Les dije entonces, “el esposo a la potencia cero es uno” y “la esposa a la potencia cero es uno” y luego argumenté cómo dicha unidad mística nos relacionada con Dios y Su verdad y cómo el concepto nos recordaba—en la potencia del cero—la necesidad de la humildad y el abandono en nuestras relaciones, y ciertamente en las matrimoniales.

Como mis discípulos impensados estaban felices, proseguí preguntándoles, y “¿cuánto es uno más uno?”. Al unísono ellos dijeron lo obvio, que era dos. Entonces, tomé sus cuchillos de la mesa y colocándoles uno siguiendo al otro, los convencí que, empleando no la aritmética sino la geometría, uno más uno era más bien otro uno: un uno más grande. Les encantó la metáfora, y así continué diciéndoles que esa era la definición de un Santo Matrimonio dada por Jesucristo (Mt 19:5), que el hombre y la mujer ya no eran dos sino uno, 1 + 1 = 1, una unidad que se podía además expresar por medio de la ecuación infinita 1 = 0.999…, que muestra, de una manera gráfica, que la reiteración del amor, y solo la del amor divino positivo en el 9, logra el ansiado milagro unitivo.

Cuando ya era el tiempo de irme pues había otras personas que querían saludar a los novios, les hice una última pregunta, y “¿cuánto es cero más cero?”. De nuevo, los dos estuvieron de acuerdo, “nada”. Pero entonces junté sus platos y les pregunté otra vez. Súbitamente, ayudada por su punto de referencia, ella dijo “¡ocho!” y le respondí, “¿y qué más?”. Hubo silencio hasta que seguí con un dedo el camino de los dos ceros pegados de arriba a la izquierda, abajo, a debajo a la derecha y arriba, etc., una y otra vez, hasta que le quedó claro al esposo que dibujaba su antes mencionado infinito. Entonces les hice repetir varias veces “cero más cero igual a infinito”, “cero más cero igual a infinito” y, cuando el mensaje quedó claro, procedí a repetirles (y acaso enseñarles) que cuando dos ceros (o más) están de acuerdo, allí está Jesús en medio de ellos y así a Él le podemos pedir (por su cruz bendita en el +) cualquier cosa, pues el amor santo de dos pequeñitos suma, en virtud del sacrificio “positivo” de Jesús, todo, o sea, entendido de una manera nuevamente geométrica, 0 + 0 = ∞ (Mt 18: 19—20).

Después de abrazos efusivos, finalmente les di mi regalo que incluye, aunque de una manera diferente, estas explicaciones y un poco más y regresé a mi mesa identificada por un número 4, en caso que quieran saberlo. Allí compartí con calma lo sucedido en mi visita con mi esposa Marta y con las dos parejas antes desconocidas con quienes nos pusieron, y todos se regocijaron con mis explicaciones, incluido el hecho, no citado a los novios, que cuando Jesús fue crucificado hubo oscuridad precisamente de la hora sexta a la hora novena (de las doce del día a las tres de la tarde), tal y como universalmente la hay si el egoísmo nos guía y no el amor.

Cuando llegó el momento de la exquisita cena, nos distinguimos de los otros invitados juntando nuestras manos en unidad y haciendo una plegaria a Dios por los recién casados haciendo un cero, que, como se puede comprender por lo relatado, fue también un significativo infinito. ¡Qué vivan los novios! …… Para finalizar, esta campanita contiene una canción que llegó intentando sanar un matrimonio en problemas, es decir uno que empezó con vital alegría. Tristemente, la composición no logró su cometido, pero felizmente sí sirvió posteriormente para sanar otro matrimonio. Ojalá esta tonada ya suene con la ayuda de la raíz de dos y llegue a ser útil para lograr reconciliaciones improbables.

¡Que el amor del niño Jesús, próximo a nacer, reine en todos los matrimonios! ¡Y que la Virgen María sea nuestro ejemplo y guía!

UNA HISTORIA FAMILIAR

Ay qué problema…

Vete ya egoísmo…

Voy a contarte
una historia familiar…

Una pareja de esas,
ay de las bellas,
halló un problema
que creció en queja,
no echó pa’lante,
hizo el silencio,
entró aquel ángel,
y se dejó de amar.

¡Ay Dios!

Ay qué problema
me causa pena,
esa pareja,
con to’ adelante,
olvidó el voto,
vino un desplante,
ay qué tristeza
y se dejó de amar.

¡Ay por Dios!

Y ahora viven separados
y discuten por centavos,
con el corazón cansado
olvidaron que soñaron.

Y ahora viven indignados
con amigos alineados,
empeñados en desprestigio
terminaron en litigio.

Ya no te quiero,
¡lo que hiciste no tiene perdón!

Y ahora viven acosados
intentando baile y canto,
huyendo de sus mentiras
ay ahondan sus heridas.

Y ahora viven despechados
culpándose el uno al otro,
ay por Dios, que bobería,
cosechan su cobardía.

Y por eso, ay les digo…

Puente de paz…

En serio, se puede…

Con Dios se puede…

Pídele perdón, no lo dudes,
pídele perdón, oh oh oh óh,
practica el amor, no pospongas,
ay sana el corazón. (2)

Oye consejo de amigo
ay confronta tu razón,
que el amor brotó consciente
dentro de tu corazón.

Pídele perdón, no lo dudes,
pídele perdón, oh oh oh óh,
practica el amor, no pospongas,
ay sana el corazón.

Sólo el amor valiente
vence toda incomprensión,
y por eso es que te digo
ay pídele, pídele perdón.

Pídele perdón, no lo dudes,
pídele perdón, oh oh oh óh,
practica el amor, no pospongas,
ay sana el corazón.

Este canto es sincero,
y por ende con razón,
oye mira no pospongas
y sana tu corazón.

Sana el corazón, se valiente,
sana el corazón, oh oh oh óh,
pídele perdón, se consciente,
ay, acepta tu porción. (2)

Que el amor lo puede todo
tú lo sabes, el amor,
ay aplica ya este coro
y sana, sana tu corazón.

¡Es lo mejor!

Sana el corazón, se valiente,
sana el corazón, oh oh oh óh,
pídele perdón, se consciente,
ay, acepta tu porción.

Ay no digas que no importa,
ay no finjas tu valor,
pues sólo el perdón eterno
es quien da toda razón.

Sana el corazón, se valiente,
sana el corazón, oh oh oh óh,
pídele perdón, se consciente,
ay, acepta tu porción.

Ay como duele, duele,
es rancio el desazón,
ay no lo dejes, no la dejes,
ve, ve y pídele perdón.

Pídele perdón, no lo dudes,
pídele perdón, oh oh oh óh,
practica el amor, no pospongas,
ay sana el corazón.

Sana el corazón, se valiente,
sana el corazón, oh oh oh óh,
pídele perdón, se consciente,
ay, acepta tu porción.

¿Óyeme, se perdonaron?

¡Verdad!

Y tuvieron muchos nietos…

Santa utopía, ¡por Dios!

(Mayo 2001)

Un fragmento de la canción a capela se puede escuchar aquí…

Publicado en Campanitas

Musicalidades de infancia

Como lo atestiguan estas campanitas de fe, la alegre música del Caribe ha jugado un papel preponderante en mi vida. A mis padres, Carlos y Dorita, les encantaba bailar y es así como mi afinidad por tales sonoridades se remonta hasta los tiempos en que estaba amorosamente protegido en el vientre de mi madre. Es desde allí, desde lejos, de donde proviene mi afición particular, la cual me ha acompañado siempre, dando lugar, acaso de una manera previsible, a composiciones propias que intentan animar hacia el amor de Dios.

Recuerdo de niño, cuando tenía unos tres años o acaso menos, que la invención del tocadiscos me causaba una particular fascinación. Así, me pasaba anonadado largos ratos enfrente de la radiola observando—quizás cual científico en potencia—cómo las rotaciones sucesivas concordaban con el sonido. Evoco, aunque ya han pasado unas tres nadas—para citar multiplicando aquella canción famosa de Carlos Gardel—, cómo me paraba tambaleante mirando el gramófono y sostenido por mis dientes incisivos frontales, los cuales, por reiteración en el mismo sitio, terminaron tallando dos ranuras en el mueble. ¡Vaya si me gustaba estar allí, absorto de principio a fin, y ya gozando al son de Celia Cruz y la Sonora Matancera! ¡Cuánta alegría me causa escribir esta anécdota antigua y bella!

Y siguiendo con el alborozo musical de mi niñez, deseo conmemorar aquí cómo después, algo así como a mis 5 o 6 años, me atrajo decididamente la percusión omnipresente de lo que se escuchaba en casa. Recuerdo que en una Navidad, mientras mis padres y otras parejas bailaban, me valí de unos lápices de colores (¡de veras, eran de colores!) y los empleé—cual baquetas de unos timbales primitivos—para extraerle sonido a la forja de la chimenea de la casa. Claro, la ocurrencia del chiquitín no pasó desapercibida y días después mis papás me regalaron mi primer bongó, uno pequeñito para mi edad y de la Casa Conti. ¡Bello recuerdo éste también! …

… El bongó es aquel instrumento compuesto por dos tambores pequeños de distintos tamaños, que el “bongocero”, típicamente sentado y sujetando el artefacto entre las piernas, percute con las manos. Éste, y no la más popular y armoniosa guitarra que hubiera podido llegar a estudiar, se convirtió en mi compañero a partir de mi adolescencia y hoy por hoy disfruto tocando uno, ya no pequeñito, que mi esposa Marta y mis hijas Cristina y Mariana me regalaron: un estupendo modelo profesional de Latin Percussion, que tiene un timbre muy bello.

Dejándome llevar por el metrónomo de la música del Caribe, la llamada “clave” del son y también la de la rumba—ambas básicamente cubanas, con el paso de los años aprendí a adentrarme y abstraerme en las melodías con el toque coordinado de mi bongó, sabiendo que allí, en el fluir mágico de las notas al nivel de mis rodillas, palpaba, de una forma providencial, un pedacito del infinito. En estos días, cuando tengo la oportunidad de tocar mi peculiar número ocho—¡o el infinito claro!—al compás de mis artistas favoritos, lo hago soñando con hacerlo con mis propias composiciones, para así hacerle caso al salmo cantándole al Señor un canto nuevo. ¡Que el Dios trino ya permita la llegada de la raíz de dos y que ya pueda fundar Shanti Setú!, cual expresado a continuación pensando en mi canción “Fiesta eterna” al son de “D’Mambo” del maestro Luis “Perico” Ortíz:

… Aunque ha sido muy bello evocar gratos recuerdos de infancia—incluida Celia Cruz, la Reina de la Salsa, ya citada en estas campanitas en la dedicatoria de una canción por la unidad de Cuba en Cristo—, lo que le da el nombre a este escrito son dos canciones que llegaron a mí basadas en musicalidades de antaño. Estas son dos popurrís inspirados por los bellos trabajos de dos grandes grupos musicales que se escuchaban en casa y que aún escucho y disfruto en estos días, años después.

Como se notará a continuación, las dos canciones se llaman “Lecciones a lo Matamoros” y “Reescribiendo a Tito“, las cuales, con el debido respeto y admiración, proveen nuevas letras, primero, a sones ilustres y clásicos del cubanísimo Trío Matamoros y, segundo, a bellos boleros y otros ritmos sincopados del puertorriqueño Tito Rodríguez.

El famoso Trío Matamoros, compuesto por Siro, Cueto y Miguel, este último Matamoros como director y compositor, es más de la época de mis abuelos que la de mis padres, pues trabajaron desde 1925 hasta 1961. Es de ellos el muy conocido “Son de la Loma“, que expresa que aunque ellos cantaban en La Habana, provenían de Santiago de Cuba. En casa se bailaban y cantaban sus canciones pegajosas y me ha producido alegría el encontrar en la red informática la caratula de uno de los discos que teníamos:

Mi canción “Lecciones a lo Matamoros” emplea la estructura de cuatro canciones famosas del Trío: “Cuidaito compay gallo”, “El paralítico”, “El trío y el ciclón” y “Buche y pluma no má”,  para crear una composición que invita al amor verdadero y también, por su cadencia, a la alabanza. Dichas canciones aparecen expresamente citadas en el texto del popurrí y allí se encuentran enlaces que permiten escucharlas.

El gran Tito Rodríguez es, sin duda, unos de los mejores cantantes que ha dado la música popular del Caribe. Él se distinguió además como compositor y por liderar una gran orquesta que en los años 50 y 60 rivalizaba con la del otro Tito, Tito Puente. La cadencia especial y la claridad de la voz de Tito Rodríguez se aprecia, en particular, en su interpretación del famoso bolero “Inolvidable“, el cual produce una nostalgia peculiar cuando se considera que él murió muy joven, a los 50 años en 1973.

Habiendo bailado mis padres al son de los dos Titos en el famoso Palladium en Nueva York antes que yo fuera concebido, en casa se escuchaban los discos de ambos artistas. Acaso Rodríguez nos gustaba un poco más y la siguiente caratula, felizmente hallada en la red informática, corresponde a un álbum de 1962 que teníamos:

Mi canción inspirada por éste, “Reescribiendo a Tito“, usa respetuosamente como base cuatro de sus éxitos: “Si te contara”, “Cuando ya no me quieras”, “Cuándo, cuándo” y “Mamá guela”(con sólo el último tema de su autoría), para crear una canción que anima a la llegada de mi banda “Shanti Setú” para enfatizar, en estos tiempos inciertos del “todo vale”, la primacía de Jesucristo: “sólo en Cristo, sólo en Cristo”, en un coro potente al final. Como en la canción basada en los sones del Trío, estas composiciones aparecen citadas en el popurrí con enlaces para ser escuchadas.

Ya para finalizar y como testimonio de musicalidades ya no tan de infancia, comparto a continuación una foto con la mejor cantante del género, “La guarachera del mundo”, así no haya en esta campanita una canción basada en una interpretada por ella. Allí estamos, en un feliz día de 1977 en Bogotá, Celia y su esposo Pedro, flanqueados por mi hermana Xiomara (co-editora de estas campanitas junto a mi esposa Marta) y por mí.

¡Cómo ha pasado el tiempo, solamente miren mi corbata! ¡Pero vaya alegría la que refleja la fotografía, una que ojalá también transmitan mis dos canciones aquí!

¡Que estas musicalidades de infancia toquen los corazones de aquellos que puedan escucharlas muy bien cantadas, y no por mí a capela! ¡Y que ellas, cual buen “granito de arena”, lleven a “la clave”, quien más sino Él, Jesucristo Nuestro Señor, e inspiren el amor que necesitamos en este mundo moderno!

LECCIONES A LO MATAMOROS

Para bailar y gozar…

Cuidaito compay gallo“…

Para vencer el dolor
y para sembrar amor
debes hoy sanar tu herida.

Hay una salida cierta
sabia la opción siempre abierta
que en su candor dota vida.

Mejor tumbar ay toda muralla
para escuchar bien la voz
que a ti te invita a cantar, ay Dios.

Que si te dejas llevar
vas segurito a gozar, ay sí.

Así pues, oye te digo
así pues, ay ven amigo:
sana hoy tu corazón
pa’ que bailes este son.

Puente de paz…

El paralítico“…

Deja ya el cinismo y el rencor
y podrás vivir mejor,
ay deja ya el cinismo y el rencor
y podrás sembrar amor.

En estos tiempos modernos, ay sí,
con tanta consternación, ay Dios,
en estos tiempos modernos, ay sí,
con tanta consternación, ay Dios,
es fácil perder el centro, oye
cayendo en la desazón.

Deja ya el cinismo y el rencor
y podrás vivir mejor,
ay deja ya el cinismo y el rencor
y podrás sembrar amor.

En estos tiempos modernos, ay sí,
en medio de la confusión, ay Dios,
en estos tiempos modernos, ay sí,
en medio de la confusión, ay Dios,
podemos hallar la esencia, oye
practicando el buen amor.

Deja ya el cinismo y el rencor
y podrás vivir mejor,
ay deja ya el cinismo y el rencor
y podrás sembrar amor.

En estos tiempos modernos, ay sí,
de tonta retaliación, ay Dios,
en estos tiempos modernos, ay sí,
de tonta retaliación, ay Dios,
debemos cambiar el rumbo, oye
nunca negando el perdón.

Deja ya el cinismo y el rencor
y podrás vivir mejor,
ay deja ya el cinismo y el rencor
y podrás sembrar amor.

Shanti Setú…

El trío y el ciclón“…

Y cada vez que olvidamos el amor
no comprende el corazón,
cada vez que negamos el amor
arremete un gran ciclón.

El ciclón es egoísta, ay sí
y destruye sin azar, ay Dios,
el ciclón es egoísta, ay sí
y destruye sin azar, ay Dios,
y para lograr la calma, oye
tienes que jugar al más.

Y cada vez que olvidamos el amor
no comprende el corazón,
cada vez que negamos el amor
arremete un gran ciclón.

El ciclón es divisivo, ay sí
y priva de libertad, ay Dios,
el ciclón es divisivo, ay sí
y priva de libertad, ay Dios,
y para vencerlo, oye
debemos amar y amar.

Y cada vez que olvidamos el amor
no comprende el corazón,
cada vez que negamos el amor
arremete un gran ciclón.

El ciclón es embustero, ay sí
y habita en el corazón, ay Dios,
el ciclón es embustero, ay sí
y habita en el corazón, ay Dios,
y para sanar la casa, oye
el verso ha de ser canción.

Y cada vez que olvidamos el amor
no comprende el corazón,
cada vez que negamos el amor
arremete un gran ciclón.

Puente de paz…

Buche y pluma no má“…

El amor de verdad
lo sana todo,
el amor de verdad,
y abrazo de unidad
lo puede todo
por la caridad.

Ay no dudes, no no
ese es el modo
santa caridad,
sin mentiras mi bien
lo hallas todo
y sueñas en paz.

El amor de verdad
lo sana todo,
el amor de verdad,
y abrazo de unidad
lo puede todo
por la caridad.

Un camino, te digo
solo hay
y es en libertad,
el abrigo
basado en la verdad
al final ganará.

El amor de verdad
lo sana todo,
el amor de verdad,
y abrazo de unidad
lo puede todo
por la caridad.

Así que…

Deja ya el cinismo y el rencor
y podrás vivir mejor,
ay deja ya el cinismo y el rencor
y podrás sembrar amor.

Y cada vez que olvidamos el amor
no comprende el corazón,
cada vez que negamos el amor
arremete un gran ciclón.

(Agosto 2007)

Un fragmento de la canción a capela se puede escuchar aquí…

REESCRIBIENDO A TITO

¡Gracias Rodríguez, Tito!

Para Marta, mi esposa, en el día de nuestras bodas de granito

Si te contara“…

Si ya llegara
el gran acierto
si ya saliera
la raíz de dos
que vela mi intento,
mi experimento
de ya varios años
de fe en el mecenas,
arde mi entraña
sueño ay la victoria
¡oh santa faena!

Si ya llegara,
me encantaría,
si ya plantara
esa añeja rueda
de lluvia y vigía,
pues si se posa
con pétalos ella
sería mi lirismo,
pa’ salir cantando
invitando al reino
del todo acogido.

Cuando ya no me quieras“…

Cuando llegue mi día
cuídame oh cariño,
vela tú mi humildad,
emoción y vigor.

Pues si olvido mi vía
no estaré con el niño,
no me dejes negar
ay no no, mi verso interior.

Partiremos cantando
el poema y su acervo,
diremos por la senda
que Jesús es el verbo.

Y con la bella banda
inspirando su ritmo,
llegaré a mi destino
y en nombre del hijo
así cantaré.

Cuándo, cuándo“…

Ay si el día llega ya
gozaré cantando tanto,
si se asoma ay verás
el sueño será capaz.

Y si el día viene al fin
y mi banda va sonando,
si bailan gozando ay sí
ay será puente de paz.

El compás de su son
sana todo el engaño,
llegue ya raíz de dos
pa’ animar al rebaño.

Ay si el día llega al fin
y mi verso van gozando,
animando hacia el más
hipotenusa sin jamás.

El compás de su son
sana todo el engaño,
dota pronto oh Señor
pa’ animar al rebaño.

Mamá guela“…

Sólo en Cristo, sólo en Cristo
oye, la banda en escena,
sólo en Cristo, sólo en Cristo
mira, Shanti Setú suena,
sólo en Cristo, sólo en Cristo
oye, ay ama de veras,
sólo en Cristo, sólo en Cristo
mira, Él es vida nueva.

Sólo en Cristo, sólo en Cristo
mira, su amor sana pena,
sólo en Cristo, sólo en Cristo
oye, Él da vida nueva,
sólo en Cristo, sólo en Cristo
mira, María es la buena,
sólo en Cristo, sólo en Cristo
oye, la madre serena.

Sólo en Cristo, sólo en Cristo
<bongó>
sólo en Cristo, sólo en Cristo
<bongó>
sólo en Cristo, sólo en Cristo…

(Enero 2016 / Junio 2019 / Octubre 2019)

Casi toda la canción a capela se puede escuchar aquí…

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