El cero con más

En las últimas semanas hemos recordado eventos sobresalientes, sin lugar a dudas hechos indelebles del poder inigualable de Nuestro Dios Trino. Primero, y con el debido gozo de una sorpresa anunciada, conmemoramos la gran fiesta del Espíritu Santo en Pentecostés, luego, mediante tres numeritos relacionados, festejamos la misteriosa unidad de la Santísima Trinidad y después, hace pocos días, celebramos el vital regalo del Cuerpo y la Sangre de Cristo, en la Solemnidad de Corpus Christi.

Ahora, para continuar con los homenajes primordiales, llegan la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y el Memorial del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, Madre nuestra, todo esto recordándonos quién es quien manda, tal y como fue explicado exponencialmente a partir del pasaje de La Vid y los Sarmientos (Jn 15:1–10) traducido en la ecuación unitiva:

(1 + 1/x)x.

Estas alusiones a la omnipotencia divina, comprimidas en tan solo tres semanas y ciertamente evocadas por las tres cruces arriba, deberían ser mucho más importantes que cualquier otro acontecimiento en nuestros días. Empero, el mundo moderno persiste en su ritmo endemoniado y éste da lugar, en no pocos y hasta en sitios donde no debería suceder, a una sordera triste, a un centrarse en intentar arreglarlo todo sin Él, lo cual solo lleva, como Él lo afirma, a lo ilusorio y a lo perecedero …

… Esta breve campanita, la cual completa una feliz primera temporada de escritos y canciones, intenta sumarse a las tres últimas efemérides mencionadas arriba para repetir, con debida alegría y fe, que Dios está en control de todo, que Él sabe bien quiénes somos y que Él ya hará lo que dijo que haría.

Agradeciendo a quienes han expresado su apoyo por medio de amables mensajes que han dotado bella compañía durante los meses de esta aventura (incluidas de una forma especial mis fieles editoras), aquí surge una canción—con un ritmo popular seguramente inesperado para un tema tan religioso—que intenta reflejar, en un cero y un más, dos eventos teológicos relacionados y visiblemente significativos.

El primero, el que se celebre cotidianamente, en la Santa Misa, un milagro que dota Vida Eterna (Jn 6:56), cuando el pan y el vino, al son de una campanita (¡de fe, claro está!), son transformados, por el Espíritu Santo (abarcando el calorcito sentido por el Padrino de este blog) en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, con la hostia redonda en la forma de un cero y típicamente acuñada por una cruz en su centro, o sea con un más. Y el segundo, el que la Virgen María, Inmaculada y Santa y así simbolizada por un número cero, haya albergado libremente dentro de sí a Jesús, claramente representado por el signo más de su cruz sagrada.

Ojalá la composición llegue a sonar muy bien algún día y que así ayude a que no olvidemos lo verdaderamente fantástico y digno de toda nuestra alabanza.

¡Fantástico!

Con toda gratitud…

Para Jesús Sacramentado y su Sagrado Corazón
y para el Inmaculado Corazón de María…

El cero con más,
fantástico,
verdad colosal,
el cero con más,
fantástico,
regalo esencial.

El cero con más
es chiquitito
hostia singular,
es tú ves, ay Dios,
un bocadito
para soñar.

El cero con más
es infinito
cuerpo estelar,
es tú ves, ay Dios,
el favorito
enviado a sanar.

El cero con más,
fantástico,
verdad colosal,
el cero con más,
fantástico,
regalo esencial.

El cero con más
es un sorbito
cáliz vital,
es tú ves, ay Dios,
un don gratuito
para soñar.

El cero con más
es el bendito
sangre cabal,
es tú ves, ay Dios,
el rey prescrito
enviado a sanar.

El cero con más,
fantástico,
verdad colosal,
el cero con más,
fantástico,
regalo esencial.

El cero con más
un pedacito
milagro real,
es tú ves, ay Dios,
el caminito
para soñar.

El cero con más
es expedito
amigo genial,
es tú ves, ay Dios,
el exquisito
enviado a sanar.

El cero con más,
fantástico,
verdad colosal,
el cero con más,
fantástico,
regalo esencial.

Shanti Setú

María y Jesús,
fantástico,
así es como es,
el cero con más
sana tu ser.

El espíritu trastoca
pan y vino en el fiel,
y el amén es abreboca
que declara todo bien.

María y Jesús,
fantástico,
así es como es,
el cero con más
sana tu ser.

Una graciosa campana
acompaña con vaivén,
y la sustancia mundana
es ahora el hombre aquel.

María y Jesús,
fantástico,
así es como es,
el cero con más
sana tu ser.

Para todos Él alcanza
infinito es su poder,
generosa es la alianza
que derrota a lucifer.

María y Jesús,
fantástico,
así es como es,
el cero con más
sana tu ser.

Puente de paz

Allí está gran realidad
Él está,
su cruz potente regala
allí está,
allí está gran realidad
Él está,
el justo todo lo sana
y allí está.

Allí está gran realidad
Él está,
su cruz potente regala
allí está,
allí está gran realidad
Él está,
el justo todo lo sana
y allí está.

(Octubre 2009/Junio 2018)

Un fragmento a capela se puede escuchar aquí…

Publicado en Campanitas

Tres numeritos…

Nuestro Señor Jesucristo, antes de subir al cielo, comisionó a sus discípulos diciéndoles: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28:19). Esta campanita intenta sumarse al tributo celebrado hoy a la Santísima Trinidad, algo que siempre será, dada la extraordinaria grandeza del Dios trino, irremediablemente incompleto.

En una campanita anterior, interpretándose de una manera simbólica-matemática las palabras de Jesús en su discurso de la vid y los sarmientos (Jn 15:1–10), apareció una curiosa ecuación que expresa quién es Él, quienes somos nosotros y cuál es el poder que tenemos con Él al permanecer con Él y cumplir sus mandatos:

(1 + 1/x)x.

Aquí el número 1 es Jesús mismo y 1/x somos nosotros tomando su cruz, y cuando ella tiende a infinito, en plena verdad sin mentiras, la expresión tiende al número exponencial e ligado con el Espíritu Santo, que nos permite satisfacer por medio de la función exponencial, ex, el cálculo del amor, o sea la integración con todos y sin diferencia alguna. Ciertamente, y en el proceso de la poda esencial, nosotros, 1/x, también tendemos a cero, y así satisfacemos el llegar a ser perfectos o santos, tal y como Dios Padre lo es, como Jesús nos insta a hacerlo (Mt 5:48).

En estas reflexiones aparecen “tres numeritos”, cual enfatizado en negrilla en el párrafo anterior, el cero, el uno y el infinito, que se pueden relacionar simbólicamente con los miembros de la Santísima Trinidad: el cero con Dios Padre, por su santidad y además por la expresión geométrica de la intersección de los ejes cartesianos denotando el Origen; el uno con Dios Hijo, al ser Él la vid verdadera y único camino al Padre; y el infinito con el Espíritu Santo, por permitir que podamos satisfacer el amor viajando sin egoísmo como la letra e, hacia afuera, para llegar a la ansiada vida eterna y alabando a Dios con las manos extendidas …

… A continuación se elabora, por medio de una canción llamada Conga hasta el infinito, un poco acerca de la relación entre los tres numeritos, los cuales a su vez están presentes en los tres miembros de la indivisible Trinidad, pues Jesús es también cero e infinito, al ser santo y Dios; Dios Padre es asimismo uno e infinito; y el Espíritu Santo es además cero y uno, al no contener egoísmo alguno y lograr la unidad del amor. La composición se basa en seis ecuaciones que acaso permiten apreciar, ojalá un poquito, la dinámica del misterio Trinitario:

  1. 0! = 1, es decir, cero factorial igual a uno. La operación factorial para un número natural es el producto de todos los números desde él hasta el 1. Por ejemplo, 4 factorial, 4!, es igual a 4 por 3 por 2 por 1 o sea 24. Así, se creería, por la multiplicación, que cero factorial debería ser cero, pero resulta que, de una forma coherente con el famoso triángulo de Pascal, éste debe definirse como uno. La relación es simbólicamente interesante pues al “admirar el cero” sale el uno.
  2. 0 + 0 = ∞, o sea, cero más cero igual a infinito. Esto, claro está, no se cumple en la aritmética, pero si en la geometría juntando un par de ceros. Y esta poderosa expresión se satisface en el Evangelio cuando Jesús dijo que dos o más de los discípulos, santitos o ceros, al juntarse entre ellos podían pedir en nombre de Él lo que quisieran (Mt 18:19–20).
  3. 1 + 1 = 1, es decir, uno más uno igual a uno. Esta relación es también geométrica y no aritmética y se entiende uniendo los dedos índices de cada mano para notar que uno más uno es un uno más grande. La ecuación es útil para expresar la unidad de la verdadera amistad (Jn 17:11), la indisolubilidad de un hombre y una mujer que se vuelven uno en matrimonio (Mc 10:8) y la unidad final en la Iglesia (Jn 10:16).
  4. 1/0 = ∞, o sea, uno sobre cero igual a infinito. Esta ecuación, que incluye los tres numeritos, es verdadera en la aritmética y es análoga a que 1/x tienda a cero cuando la cruz x tiende a infinito.
  5. y0 = 1, es decir, “ye” o “i griega” a la cero igual a uno. Esta expresión es válida cuando la base y no es cero y sirve simbólicamente para expresar que cualquiera de nosotros elevados a la potencia de la santidad logramos la unidad en nosotros mismos y con Dios.
  6. 0 → ∞, o sea, del 0 hacia el infinito. Esta relación expresa la coincidencia común de encontrar una banda elástica en el piso, es decir, un claro número cero en la calle, que al contener una torsión dibuja también el infinito.

Ojalá el ritmo de la conga y las curiosas relaciones en la canción doten razones para festejar con júbilo la inmensidad de la Santísima Trinidad, hoy y siempre. Esta composición ciertamente prefigura el buen sueño de crear una banda Shanti Setú, o Puente de Paz en sánscrito, pues además tiene un bello y festivo arreglo compuesto por Lázaro y con piano de Israel, ambos cubanos. Ojalá su coro sea útil para recordar la vital transición del cero al uno y al infinito e invite a unirse, a paso de conga, al mejor trencito y hasta el infinito…

Conga hasta el infinito

0! = 1, 0 + 0 = ∞, 1 + 1 = 1, 1/0 = ∞, y0 = 1, 0 → ∞

Esta es la conga
de los numeritos,
ven goza tu conga
hasta el infinito. (2)

El cero admirado
hace un unito,
y cero más cero
es el infinito.

El uno más uno
unen un buen rito,
y el cero entre uno
da todo, todito.

El cero en potencia
logra el mismo hito,
y torsión de nada
llega al infinito.

Shanti Setú…

Esta es la conga
únete al trencito,
ven goza la conga
de tres numeritos. (2)

El cero animado
es uno bonito,
y cero con cero
da todo, todito.

El uno con uno
oh verso unidito,
y círculo abajo
dota el infinito.

El halito arriba
confirma al santito,
y cero trenzado
es todo, todito.

A gozar santito,
y también santita…

Al cero es,
al uno ves,
y al infinito. (2)

El cero clave es
llega a poquito.

El cero da poder
vences todo mito.

Se va el trencito…

El uno es como es
siempre unidito.

El uno sana bien
por ser infinito.

Al cero es,
al uno ves,
y al infinito. (2)

El cero clave es
siempre abajito.

El cero da poder
logras tu nidito.

El uno es como es
más que angelito.

El uno sana bien
es todo, todito.

Al infinito es…

Shanti Setú…

Al cero es,
al uno ves,
y al infinito. (2)

¡Ay que bonito!

Al cero es,
al uno ves,
y al infinito. (3)

(Septiembre 2007)

La canción se puede escuchar y también bailar aquí…

Publicado en Campanitas

La sorpresa exponencial

Tal y como lo relatan las Sagradas Escrituras, Jesús estuvo en compañía de los apóstoles por cuarenta días a partir de su resurrección (Hch 1:3) y entonces ellos lo vieron ascender milagrosamente al cielo camino de Betania (Lc 24:50–53, Hch 1:9–11). Una vez sucedió el milagro prescrito, los discípulos regresaron a Jerusalén acatando la orden del victorioso Mesías y permanecieron allí esperando la Promesa del Padre de ser bautizados con el Espíritu Santo (Hch 1:4–5). Conformando un grupo de unas ciento veinte personas, incluida María la Madre de Jesús y Madre Nuestra, ellos perseveraron desde entonces en la oración hasta el día anhelado (Hch 1:12–15), y éste llegó cincuenta días después de la Pascua, celebrándose así (del día 41 al día 49) una novena de oración que precedió el comienzo de la Iglesia en la mañana de Pentecostés (Hch 2:1,15).

Como es bien sabido, el Espíritu Santo se manifestó de una manera particularmente poderosa, y ciertamente con la vitalidad que modernamente podría denominarse como una sorpresa exponencial. Como nos explican los Hechos de los Apóstoles, llegó del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento que llenó toda la casa, y se les aparecieron a ellos una lenguas como de fuego que se posaron en cada uno, para quedar así ellos llenos de Espíritu Santo y proceder a alabar a Dios en diversas lenguas (Hch 2:2–4). Este evento magnífico causó admiración y también burla de parte de los que residían en Jerusalén, pues mientras algunos se asombraron al oír las maravillas de Dios en sus propios idiomas, otros pensaron que los discípulos estaban borrachos cuando apenas era la hora tercia, o las 9 de la mañana (Hch 2:5–13).

¡Vaya manera insólita de llegar! ¡Vaya bautismo con fuego! ¡Vaya vital entendimiento el contar la grandeza de Dios en lenguas extrañas! Y luego, Pedro tomó la palabra para explicarle a la gente, detalladamente, lo que estaba sucediendo en nombre del Padre y del Hijo y se convirtieron allí, en ese día magnífico, como tres mil personas (Hch 2:14–41). ¡Vaya crecimiento realmente exponencial, y todo esto sin megáfono! Sin duda, el Dios trino es sorprendente y lo puede todo …

… El resto de esta campanita intenta mostrar, con toda humildad y sabiendo que es precisamente ÉlEl Espíritu Santo—quien enseña, guía y reparte como lo desea (Jn 14:26, Jn 16:13, 1 Co 12:11), cómo lo exponencial es, en efecto, inherente al Espíritu de Dios. Ciertamente, lo expuesto aquí, hallado meditando en el famoso pasaje de “La vid y los sarmientos” en el capítulo 15 del Evangelio según San Juan, llegó a mí de una manera sorpresiva y corresponde a una “traducción” simbólica-matemática del texto, tal y como intenté explicárselo al Papa Francisco en mi cuarta carta a él en el año 2014.

La bella y explícita explicación de Jesús a sus discípulos se encuentra a continuación, ilustrada por temas a todo color:

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en . Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.  La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos. Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” (Jn 15:1–10)

La “traducción” que se posó, la cual posee también connotaciones geométricas, es, paso a paso, como sigue.

I. Jesús es la vid, la esencia, claro, y si le pudiésemos asignar un número, éste tendría que ser el 1. Él es el único hijo divino de Dios (Jn 1:18), el único que no pecó (1 P 2:22), el Cordero de Dios por medio del cual se expían nuestros pecados (Jn 1:29, 1 P 2:24), y ciertamente el número 1 de quien lo sigue, pues ni nuestros padres o hijos pueden ser más importantes que Él (Mt 10:37).

II. Como se expresa en diversas citas (Mt 16:24, Mc 8:34, Lc 9:23), Él nos llama a que nos abandonemos, a que seamos buenos sarmientos, a que lo sigamos tomando su cruz de verdad y no mentiras negativas y así dichas ramas corresponden a la geométrica expresión,

1/x,

en donde al crecer nuestra cruz positiva, x, logramos irnos hacia el cero que eventualmente expresa, al bajarnos, el halo de la perfección y la santidad, a la que estamos llamados (Mt 5:48).

III. Pero claro, de acuerdo a lo relatado a color arriba, esto no es del todo correcto. La clave está en permanecer en Él y Él en nosotros y entonces esto da lugar a la ecuación,

1 + 1/x,

que expresa en el signo más—o en otra cruz misma—la necesidad de nuestra estrecha relación con Él, pues el pasaje nos explica categóricamente que no podemos hacer nada por nosotros mismos sino “injertados” en Él, en la vid.

IV. Pero aquí tampoco acaba el asunto, pues si permanecemos en Él cumpliendo sus mandatos, entonces Dios Padre regocijándose en nuestro fruto nos da lo que le pedimos, es decir, nos da poder—de amar, claro está—, y esa potencia, expresada por un exponente, es precisamente la misma cruz unitiva de Cristo (Flp 4:13), dando así lugar a la expresión vital,

(1 + 1/x)x.

V. Cuando dicha cruz crece al infinito, esta ecuación, además de proporcionarnos nuestra santidad en el segundo término en la limpieza de la poda hecha por Dios, define el famoso número exponencial e ≈ 2.7182, que, por lo tanto, en el espíritu del relato, adquiere una connotación bondadosa. Como puede inferirse, dicho número irracional infinito, que no contiene un patrón repetitivo en su expansión decimal, rota hacia afuera en coordenadas polares—es decir sin egoísmo alguno como lo hace a su vez el número 9 de la novena primaria arriba—, y, al viajar de una forma no natural de menos a más, refleja el amor y, por ende de una forma geométrica, al Espíritu Santo.

VI. Esto es así, algo asombroso sin duda, y además lo es de una manera más formal, pues la función exponencial, ex, y solo ésa, satisface la definición concreta del amor en el llamado de Cristo que amemos a todos sin diferencia (Jn 13:34–35), es decir, satisfaciendo “la esencia del cálculo, integrándonos con todos sin dejar nadie afuera. ¡Vaya sorpresa en la notación que permite conocer el mejor regalo para construir la ansiada unidad en el amor, pero es cierto que solo la función exponencial positiva al integrarla y diferenciarla da lugar a ella misma!

VII. Como se observa entonces, el poder verdadero solo podemos lograrlo en la santidad acompañada por el Espíritu Santo, y, en efecto, nunca por nosotros mismos, ni siquiera integrando 1/x, lo cual denota al logaritmo natural. Ésta es la función inversa a la exponencial, que como se explicará en una campanita futura corresponde a la viga negativa e hipócrita (Mt 7:5) que no provee fruto alguno sino conflictos, desigualdades y violencia, que están ligados con el infierno de ramas secas quemadas al fuego.

VIII. Es bello observar en la sencilla y simbólica ecuación que resume el pasaje,

(1 + 1/x)x,

la presencia de tres cruces, y observar allí, de una forma particularmente profunda, las tres veces que Jesús le preguntó a Pedro, después que él lo negara tres veces, si lo amaba (Jn 21:15–17). Es bello en verdad, pues se puede notar que dicha expresión también aplica a todos nosotros como resumen del orden prescrito por Jesús, con Él siendo la Vid y nosotros los fieles sarmientos podados por el viñador.

IX. Pero hay aún una sorpresa adicional que completa esta novena. La expresión simbólica también puede emplearse de una forma espléndida para reafirmar:

Por Cristo, 1/x, con Él, 1 + 1/x, y en Él, (1 + 1/x)x, a ti Dios Padre omnipotente, es decir cuando 𝑥 va a infinito, en la unidad del Espíritu Santo, la e en el límite que une en la integración sin diferenciación del amor de ex y, claro, de allí de una manera coherente: todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos, o sea el infinito, ∞, que concuerda, al rotar, con que la Nueva Alianza en Jesús sea la octava en la lista que Dios ha hecho con el hombre, AMEN

… Contrario a lo sucedido con otro envío, en esta ocasión no supe si mi escrito fue leído por el Papa Francisco o no. Ojalá algún día sí lo leyera, pues, aunque lo expresado contiene una apologética inusual, el material puede ser útil para expresar la imperiosa necesidad de nuestro arrepentimiento como preámbulo del misericordioso perdón de nuestros pecados (Lc 21:47) y la primacía única de Jesús para que podamos lograr la ansiada vida eterna (Jn 14:6).

Que el Espíritu Santo y sus sorpresas nos acompañen hoy y siempre y que su guía permanezca en nosotros para que, siguiendo la sana doctrina—una que el Espíritu de Dios no puede cambiar pues por definición Él no puede contradecirse—, sepamos adentrarnos en la verdad y prepararnos para el retorno del Señor.

Para alabar cual los discípulos, ahora sigue un cha cha chá que llegó de regalo, seguro no por azar, en un día de Pentecostés sorpresivo y exponencial. Ojalá les guste y en especial el coro: ¡Oh santa sorpresa, dulce compañía!

La sorpresa anunciada

Se celebró un 9
¿cómo explicarlo?
y el tiempo de la e
simplemente vino…

Llegó trenzando
santa armonía,
su fuego daba
clara alegría.

Llegó cuidando
como un vigía,
su luz sembraba
bella poesía.

Llegó talando
la hipocresía,
su amor dotaba
fiel compañía.

Llegó brindando
la fina guía,
su ardor sanaba
la rebeldía.

Oh santa sorpresa
dulce compañía. (4)

Llegó colmando
de valentía,
su fe llenaba
de gozo el día.

Llegó animando
toda utopía,
su voz calaba
cual sinfonía.

Llegó aclarando
rancia porfía,
su ser bordaba
de fantasía.

Llegó anidando
plena cuantía,
su paz moraba
y el mal moría.

Oh santa sorpresa
dulce compañía. (8)

(Junio 2001)

La canción a capela se puede escuchar aquí con ritmo de la Orquesta Aragón de Cuba…

Publicado en Campanitas

¡La descensión del Señor!

Un aspecto fundamental de la fe cristiana reside en un evento aún por suceder: la venida gloriosa de nuestro Señor Jesucristo, o su descensión, pues Él vendrá de la misma manera que subió, tal y como los dos hombres vestidos de blanco se lo dijeron a los discípulos antes del primer Pentecostés (Hch 1:6–11). Como lo relata la palabra de Dios, no estamos esperando ciegamente dicho retorno, pues se nos han dado diversas señales que nos instan a adentrarnos en el amor para así estar debidamente preparados para la  segunda venida de Cristo.

En medio de ciclones furibundos, terremotos devastadores, incendios voraces y otras calamidades naturales, recientemente algunos se han preguntado si ya vivimos en los tiempos del fin. Ciertamente, todo ello son azotes prescritos al retorno (Mt 24:7), como lo son el advenimiento de una higuera maldecida con una rama tierna y también otros árboles (Lc 21:29–33) que observo satisfecha en la ciencia, la observación de las letras Alfa y Omega en un diagrama importante de la física como señales en el cielo (Lc 21:25), el holocausto silente de millones de niños desde el vientre de sus madres que—aunque no aparece con la palabra aborto en las Escrituras—refleja la caridad enfriada del fin de los tiempos (Mt 24:12), y acaso de una forma menos obvia de prever dado el cada vez más aceptado “todo vale” de los tiempos modernos, el intercambio de verdades por mentiras y mentiras por verdades, en una predicha apostasía (2 Ts 2:3) …

… Esta campanita, coincidente con la celebración alegre del día de las madres en muchos países y concordante con los buenos consejos de Nuestra Madre María por medio de sus apariciones siempre relevantes en Fátima, expresa jubilosamente que, en efecto, el día va llegando, que la historia de la humanidad no tiene otra salida, que no hay quien pueda parar el mejor evento, pues Jesús va a volver, acaso pronto.

Cuando además celebramos su prodigiosa ascensión al cielo, aquí se expresa a Nuestro Salvador, al único, empleando la terminología de la clave, es decir lo esencial, la cual es a la vez el nombre de un sencillo instrumento musical del Caribe compuesto por dos palitos y que se emplea como metrónomo de diversos ritmos, como el son y la rumba incluidos en la composición a continuación.

Imagino que esta canción podrá ser útil, ojalá en un día cercano, para animar al gran matrimonio futuro que culmina el amor verdadero (Ap 19:6–9). En verdad lo veo venir. Creo, con la debida humildad de quien ha sido amado por Dios sin merecerlo, que debemos prepararnos para el gran día.

En dicho espíritu, retomando el clamor de hermanos emocionados ante el evento vital, repito con debida exaltación: ¡Amén! ¡Ven Señor Jesús! (Ap 22:20).

Del cielo viene

¡Se acerca su día!

¡El día feliz va llegando!

No hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe,
se acerca un día feliz
el fiel lo sabe;
no hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe, no
se viene un canto de amor
vuelve la clave. (2)

De arriba mira
llega una fiesta,
es matrimonio veraz
total empresa.

Del cielo viene
oh gran orquesta,
es panorama final
vital promesa.

No hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe,
se acerca un día feliz
el fiel lo sabe;
no hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe, no
se viene un canto de amor
vuelve la clave. (2)

De arriba mira
gran fortaleza,
se viene un día feliz
con toda ciencia.

Del cielo viene
llega que llega,
oh corolario de amor
y justa esencia.

No hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe,
se acerca un día feliz
el fiel lo sabe;
no hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe, no
se viene un canto de amor
vuelve la clave. (2)

Shanti Setú…

Oye la clave
vuelve la clave (4).

Ay ya viene sí
ay se acerca, ay Dios,
ay regresa Él
ay el bien ganó.

Ay ya viene sí
ay regresa, ay Dios,
ay se acerca Él
ay triunfó el amor.

Puente de amor…

Oye la clave
vuelve la clave (4).

Ay ya viene sí
ay se acerca, ay Dios,
ay regresa Él
ay el bien ganó.

Ay ya viene sí
ay regresa, ay Dios,
ay se acerca Él
ay triunfó el amor.

Oye la clave
vuelve la clave (4).

Ay ya viene sí, prepárate,
ay se acerca, ay Dios, límpiate ya,
ay regresa Él
ay el bien ganó.

Ay ya viene sí, y pronto mamá,
ay regresa, ay Dios, busca aceite ya,
ay se acerca Él
ay triunfó el amor.

Oye la clave
vuelve la clave (4).

Ay ya viene sí, vuelve la clave,
ay se acerca, ay Dios, alinea ya,
ay regresa Él
ay el bien ganó.

Ay ya viene sí, manos pa’rriba,
ay regresa, ay Dios, puente de paz,
ay se acerca Él
ay triunfó el amor.

Oye la clave
vuelve la clave (4).

No hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe,
se acerca un día feliz
el fiel lo sabe;
no hay quien lo acabe, no noó
no hay quien lo trabe, no
se viene un canto de amor
vuelve la clave. (2)

Puente de paz…

(Noviembre 2004)

Un fragmento a capela se puede escuchar aquí…

Publicado en Campanitas

Enseñando el Amor

En estos agitados tiempos modernos en los que nos ha tocado vivir, es cada vez más difícil el inculcar a nuestros hijos los valores esenciales de la fe. El acceso generalizado de la tecnología ha creado, en particular, una falsa expectativa en la inmediatez, como si todo estuviese al alcance de la mano y pudiese lograrse sin mayor esfuerzo, como si el establecer una buena relación con Dios fuera cuestión de pulsar una tecla, como si su misericordia fuera suficiente y no tuviéramos que amar a Dios con todo el corazón, toda el alma, toda la mente y con todas nuestras fuerzas (Mc 12:30).

Ciertamente, la dependencia digital produce un ansioso afán y así es común que nuestros hijos, y también nosotros, estén más pendientes del mensaje corto que irrumpe en un teléfono celular en vez de considerar un buen libro, que se fijen en el último mensaje viral en vez de lo fundamental, y que se centren en lo urgente y pasajero en vez de lo relevante y eterno. Y es que como muchos seres a su alrededor hacen lo mismo, se crea la sensación que no hay otra manera y entonces, en aras de un pluralismo inculcado sin debate, les llegan ideas y más ideas del mundo que no son acordes con los mandatos divinos.

La batalla por las almas de nuestros hijos es permanente y sutil. Sin duda, el mundo gira en una rueda loca, una que no se parece al bello rosetón a continuación …

… Esta campanita surgió a partir de una canción que llegó un buen día como regalo para mis hijas Cristina y Mariana, “mis pollitas”, cuando eran pequeñitas. La composición incluye alusiones al origen divino de la creación y la consciencia—nociones despreciadas en virtud a “dogmas” evolutivos—y al camino de salvación por medio de la dolorosa pasión de Jesús—algo también en tela de juicio en estos tiempos del modernismo—, e intenta inculcar que solo por Él podemos soñar en nuestra morada final en el cielo. Me encantará escuchar esta rima para animar a los jóvenes y también a los menos jóvenes. ¡Ojalá la canción llegue a sonar pronto, pues la imagino muy bella!

Mientras Shanti Setú hace su aparición, en el tiempo de Dios claro está, deseo invitarlos a escuchar una estupenda conferencia del profesor argentino Antonio Caponnetto denominada Concepto Cristiano de la Educación, la cual me hubiera encantado escuchar, estudiar e implementar años atrás. Ojalá le saquen el tiempo y lleguen a una preciosa poesía al final en la que un padre le pide a Dios la santidad de su hijo, tal y como yo pido por mis hijas.

Por amor, ay mi amor

¡Para mis pollitas!

Con todo mi amor

Por amor, por amor, por amor,
el sol se levanta, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
y la vida canta, ay, mi amor.

Por amor, por amor, por amor,
se abren las flores, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
llegan de colores, ay, mi amor.

Por amor, por amor, por amor,
vuela el pajarito, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
tejen su nidito, ay, mi amor.

Por amor, por amor, por amor,
dio la providencia, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
nació la conciencia, ay, mi amor.

Por amor,
brillan las estrellas,
por amor,
fue fecunda ella,
por amor,
se cambió la historia,
por amor,
se engendró la gloria,
por amor.

Por amor,
murió Él pobrecito,
por amor,
nos lo dio todito,
por amor,
vino su consuelo,
por amor,
soñamos el cielo,
ay, mi amor.

Por amor, por amor, por amor,
surgió esta rima, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
para darte vida, ay, mi amor.

Por amor, por amor, por amor,
naciste mijita, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
y tu hermanita, ay, mi amor.

Por amor, por amor, por amor,
ay, vive mijita, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
y lo oscuro evita, ay, mi amor.

Por amor, por amor, por amor,
sigue su camino, por amor.

Por amor, por amor, ay por amor,
y hallarás abrigo, ay, mi amor.

(Marzo 2001)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

Publicado en Campanitas

La Infinita de Pascua

La magnificencia de la Pascua de Resurrección, en la derrota misma de la muerte y el maligno, es tan grande, que no hay cómo festejarla en tan solo un día. Es así como aún estamos haciéndolo durante ocho días, en la denominada Octava de Pascua, la cual, rotando el número 8 para acentuar su magnitud, bien podría llamarse también la Infinita de Pascua.

Tal y como se explicó brevemente en una campanita anterior, el ocho, 8, y su imagen rotada noventa grados denotando el infinito, ∞, están bellamente relacionados en el hecho que Jesús corresponde a la Octava Alianza de Dios con el hombre, la cual, de una forma coherente, da lugar, en virtud al arrepentimiento y al perdón de los pecados, a la recompensa de la vida eterna, o sea el cielo, o el ∞.

Para repasar la historia de nuestra salvación un poco, a continuación se resumen las ocho alianzas que Dios ha hecho con el hombre, cual relatadas en las Sagradas Escrituras. Ellas son: 1. La Alianza Edénica, que le da al hombre potestad sobre la creación en el jardín del Edén y que establece las bendiciones o maldiciones a la humanidad dependiendo de nuestra fidelidad (Gn 1:26–30; 2:16–17); 2. La Alianza Adánica, proferida con Adán (y también con Eva), y por ellos a todos nosotros, en la que se estipulan las dificultades que el pecado conllevará en nuestras vidas, incluida la muerte (Gn 3:16–19); 3. La Alianza de Noé, que anuncia por medio del arco iris que Dios no volverá a destruir la tierra como lo hizo en el diluvio universal (Gn 8:1–24, 9:1–29); 4. La Alianza de Abraham, mediante la cual Dios le promete al patriarca una descendencia próspera y multitudinaria y bendiciones al mundo entero por medio suyo (Gn 12:1–3); 5. La Alianza Mosaica, es decir entre Dios y Moisés, que dio lugar a los mandamientos y leyes que los israelitas deberían cumplir para ser una nación santa agradable a Dios, incluidos los famosos diez mandamientos (Ex 19:4–6, 20:1–26); 6. La Alianza de la tierra, la cual establece y otorga a los israelitas prosperidad en una tierra propia (Dt 30:1–10); 7. La Alianza Davídica, o sea entre Dios y el rey David, que incluye la promesa de una dinastía eterna a partir de él (2 S 7:8–16); y finalmente, 8. La Nueva Alianza, representada por un Mesías futuro (Jr 31:31–34) y firmada por Jesús, de una manera vívida, con su propia sangre de vida eterna (Jn 6:54).

Pero hay aún más acerca del ocho y el infinito …

… Resulta que por medio de la lengua griega, en la que se escribió el Nuevo Testamento, aparecen otras curiosidades tanto inesperadas como edificantes. Sucede que dicha lengua es tal que cada letra tiene una connotación numérica, como sigue: la alfa (A o α), o nuestra a, vale uno; la beta (β) o nuestra b, es igual a dos; la gamma (γ), nuestra g, vale tres; y así sucesivamente, hasta la iota (ι), la i, que vale diez. Luego, la letra kappa (κ), la k nuestra, equivale a 20 (pues el once se puede hacer juntando diez y uno en un iota alfa), y así sucesivamente, de diez en diez, hasta la letra rho (ρ), nuestra r, que tiene un valor de 100. Después sigue sigma (σ), la letra s nuestra, que vale 200 (por la misma razón aducida con relación a kappa) y así, de cien en cien, hasta la última letra que es, en efecto, omega (Ω o ω), una “o larga” en contraposición con nuestra “o breve” igual a ómicron ο, que tiene un valor de 800.

Como es bien sabido, “Jesús es el Αlfa y el Omega, el primero y el último, el principio y el fin” (Ap 22:13). Así, traduciendo las letras griegas a números se entiende cómo, seguramente, se definió el prefijo común de una llamada gratis: 1 800. ¡Sin duda, alguien entendió no solo el valor de las letras sino también la naturaleza dadivosa de Dios! Y es que esto es también acorde con que Él sea el único hijo de Dios (Jn 3:16), el 1, el primero, y con que en el 800, y con la debida imaginación, se vean tanto un infinito parado (el ocho) como un sinfín acostado—los dos ceros pegaditos, que además expresan el poder de dos o más “santitos” 0 + 0 = ∞ (Mt 18:19)—, lo cual es consonante con la naturaleza de Jesús y en particular con el hecho que su Reino será infinito, no tendrá fin, tal y como se proclama en el Credo de Nicea.

Pero hay aún un mucho más—un ∞ más. Ocurre que si se suman los números correspondientes a las letras en griego del nombre de Jesús, es decir del “Nombre que está sobre todo nombre” (Flp 2:9), escrito como Iησουσ, o Iota eta sigma ómicron ípsilon sigma, y leído en español Iesous, esto da:

Iησουσ = 10 + 8 + 200 + 70 + 400 + 200 = 888.

De una forma admirable, aparecen ahora tres infinitos verticales que enfatizan aún más, si es que eso fuera necesario, el poder del Justo que resucitó, el mismo ante quien toda rodilla se hincará y toda lengua confesará (Flp 2:10–11). Esta es, como ven, una coincidencia impecable, sin duda una bellamente orquestada de arriba y desde siempre, la cual además sirve para contrastar a Nuestro Salvador con el infame anticristo por venir y caracterizado, acaso en el mismo idioma griego, por el famoso 666 (Ap 13:18).

Para seguir pues el festejo de esta Pascua eterna, a continuación se encuentra una canción que expresa que el cielo, el ocho rotado, es nuestro mejor destino, un infinito hermoso y muchísimo mejor que otro mal domicilio en el infierno, tal y como se explicará en una campanita por venir a partir de la teoría del caos. Creo que estarán de acuerdo con el coro que enfatiza la bondad en irnos con Jesús: ¡Yo me voy, yo me voy, yo me voy con Él! ¡Que viva Cristo Rey!

Al ocho rotado

Para el Rey de Reyes…

Del abismo se fue
a la muerte venció,
este hombre divino volvió
y la vida nos dio.

Por las nubes se fue
a lo alto partió,
este amigo querido subió
y a su Reino llegó.

De las nubes vendrá
cosechando su vid,
este santo olvidado dará
a los buenos festín.

Por la tierra vendrá
regalando el reír,
este verbo sagrado será
gloria cierta sinfín.

¿Entonces?

Ay, yo me voy,
yo me voy,
yo me voy con Él,
siguiendo el camino fiel.

Ay, vamos ya,
vamos ya,
oye, vamos ya,
al cielo con la verdad.

Ay, yo me voy,
yo me voy,
yo me voy con Él,
sanando todo lo cruel.

Ay, vamos ya,
vamos ya,
oye, vamos ya,
pa’ lante sin más maldad.

¡Pa’l ocho rotado!

Ay, yo me voy,
yo me voy,
yo me voy con Él,
creciendo un verso del bien.

Ay, vamos ya,
vamos ya,
oye, vamos ya,
toditos en hermandad.

Ay, yo me voy,
yo me voy,
yo me voy con Él,
sembrando el amor que es.

Ay, vamos ya,
vamos ya,
oye, vamos ya,
pa’rriba con humildad.

 (Febrero 2000/Abril 2018)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

Publicado en Campanitas

La geometría del amor

Extendiendo sus brazos dibujando una Y y clavado en una X denotando la cruz, el Justo murió, por amor a nosotros, encarnando, de una manera vívida, la más sencilla de las ecuaciones, X = Y. Esta es la misma expresión familiar que nos permite comprender visualmente porqué Jesús, al ser el único camino al Padre (Jn 14:6), está elocuentemente relacionado con el concepto de la hipotenusa:

Nuestro Señor ha resucitado y así ha derrotado a la muerte y al maligno. No podía ser de otro modo pues, de una forma tanto curiosa como certera, desde que Él estaba crucificado se preveía. Por ejemplo, en la prescrita oscuridad desde la hora sexta hasta la hora nona (de las doce del mediodía a las 3 de la tarde, Mc 15:33) se observaba, en sutil y potente contraste geométrico, el triunfo del más (la cruz, claro) sobre el menos, pues dichas horas contraponen al espiral positivo, luminoso y amoroso del 9 con el negativo, egoísta y diabólico del 6. Pues además, al sucederse su muerte justamente a la hora nona (Mc 15:34) y al rasgarse, a la vez, el velo del Santuario, precisamente por el medio (Lc 23:45), el evento aparentemente mortal definía, también con exquisita sutileza, la condición equilibrada del 50-50 que el santo Hijo de Dios satisfizo, regalándonos así la unidad:

Jesús derrotó a la muerte y tembló la tierra. No podía ser de otra manera. Es un enigma, sin duda, pero a los niños nos atrae su geometría pura y veraz …

… Para algunos, incluido yo, en el Manto Sagrado de Turín está plasmada la imagen de Nuestro Señor Jesucristo en el energético instante sobrenatural de su resurrección.

En virtud a una amable invitación de parte de mi amigo el Padre Robert Presutti en el año 2010, asistí una mañana con mi familia a una conferencia sobre la vilipendiada reliquia, impartida por el médico holandés Petrus Soons. La charla fue acerca de un estudio holográfico del Manto Sagrado y acompañaba la inauguración de una exhibición llamada “¿Quién es el hombre de la Sábana Santa?”, la cual suelo visitar para rezar cada Viernes Santo, como lo hice antes de ayer.

En medio de la conferencia—una similar a otra que pueden observar por sí mismos aquí—el Dr. Soons explicó, en inglés, cómo los hologramas permitían identificar un objeto ovalado colocado sobre el cuello y debajo de la barbilla (visto arriba debajo de la U invertida y delimitado por abajo por una rayita horizontal blanca que sube a la derecha) en el que aparecían tres letras que él, empleando sus estudios de caligrafía, identificó como:

Apenas él dijo esto (cual explicado a partir del minuto 31 en su charla citada arriba), me volteé hacia mi esposa Marta y le pregunté con toda emoción: ¿Ves tú lo que yo veo? ¡Jesús, X = Y! ¡Quedamos estupefactos! ¡Vaya coincidencia en una roca usada para identificar el cuerpo! ¡Aún me produce escalofrío relatar lo sucedido!

Al terminar la conferencia hablamos con Petrus y su esposa Dalys, claro, y les conté cómo las tres letras, y en especial las dos últimas, aparecían también a partir de la geometría de la hipotenusa. Y para que la alegría compartida fuera aún mejor entendida, me fui a casa y volví en la tarde con dos canciones impresas para ellos: X = Y (en español) y Y = X (en inglés), las cuales llegaron a mí ocho años antes de nuestro encuentro. En efecto fue un día memorable, mis suegros me acompañaron y escucharon la charla, ahora en español, pues el experto en el Manto Sagrado es además polígloto.

A continuación se encuentra la que considero es mi mejor canción, X = Y, y un video que permite escucharla y seguirla visualmente. El hermoso arreglo musical, que me hizo llorar de la emoción al igual que otro anterior, fue inspiración del versátil Lázaro en Cuba y las animaciones fueron amorosamente elaboradas por mi fiel discípulo Jason “Segundo” Huang, empleando los peculiares dibujos minimalistas de mi hermano duartecito. Esta sentida alabanza, en veintiuna estrofas, termina, como acaso lo pueden imaginar, con una bella moraleja geométrica. Los invito a que no se la pierdan.

Sumándome al júbilo de los aleluyas para así multiplicar el triunfo del amor, les deseo, exaltando la cruz (como acabo de hacerlo en los signos + y ×), una Feliz Pascua de Resurrección. ¡Que viva Cristo Rey!

X = Y

¡Esto sí es pura geometría!

X = Y
es justicia que ilumina,
es balanza que fascina:
X = Y.

X = Y
es la conciencia encarnada,
es la paciencia sangrada:
X = Y.

X = Y
es palabra que perdura,
es espiral de ventura:
X = Y.

X = Y
es la preciosa morada,
es la planicie anhelada:
X = Y.

X = Y
es hermandad que valora,
es colibrí con aurora:
X = Y.

X = Y
es corta raíz divina,
es geometría sin espina:
X = Y.

X = Y
es futuro que perdona,
es la ciencia con corona:
X = Y.

X = Y
es tonada siempre tierna,
es la oración eterna:
X = Y.

X = Y
es inocencia que besa,
es un jardín sin maleza:
X = Y.

X = Y
es el diseño sencillo,
es majestuoso estribillo:
X = Y.

X = Y
es amistad que da cura,
es libertad con cordura:
X = Y.

X = Y
es el abrazo sincero,
es la potencia del cero:
X = Y.

X = Y
es unidad que edifica,
es torsión que santifica:
X = Y.

X = Y
es el corazón sagrado,
es el más enamorado:
X = Y.

X = Y
es inspiración que llama,
es confianza de quien ama:
X = Y.

X = Y
es bondad apasionada,
es sabiduría soñada:
X = Y.

X = Y
es revelación que anida,
es renunciación querida:
X = Y.

X = Y
es la carencia del polvo,
es la línea del retorno:
X = Y.

X = Y
es el regalo que invierte,
es la vida sin la muerte:
X = Y.

X = Y
es vivencia sin el miedo,
es matrimonio de lleno:
X = Y.

X = Y
es ya lo pleno, te digo,
es amar al enemigo:
X = Y.

(Octubre 2001)

La canción se puede oír y visualizar aquí…

Publicado en Campanitas