La geometría del amor

Extendiendo sus brazos dibujando una Y y clavado en una X denotando la cruz, el Justo murió, por amor a nosotros, encarnando, de una manera vívida, la más sencilla de las ecuaciones, X = Y. Esta es la misma expresión familiar que nos permite comprender visualmente porqué Jesús, al ser el único camino al Padre (Jn 14:6), está elocuentemente relacionado con el concepto de la hipotenusa:

Nuestro Señor ha resucitado y así ha derrotado a la muerte y al maligno. No podía ser de otro modo pues, de una forma tanto curiosa como certera, desde que Él estaba crucificado se preveía. Por ejemplo, en la prescrita oscuridad desde la hora sexta hasta la hora nona (de las doce del mediodía a las 3 de la tarde, Mc 15:33) se observaba, en sutil y potente contraste geométrico, el triunfo del más (la cruz, claro) sobre el menos, pues dichas horas contraponen al espiral positivo, luminoso y amoroso del 9 con el negativo, egoísta y diabólico del 6. Pues además, al sucederse su muerte justamente a la hora nona (Mc 15:34) y al rasgarse, a la vez, el velo del Santuario, precisamente por el medio (Lc 23:45), el evento aparentemente mortal definía, también con exquisita sutileza, la condición equilibrada del 50-50 que el santo Hijo de Dios satisfizo, regalándonos así la unidad:

Jesús derrotó a la muerte y tembló la tierra. No podía ser de otra manera. Es un enigma, sin duda, pero a los niños nos atrae su geometría pura y veraz …

… Para algunos, incluido yo, en el Manto Sagrado de Turín está plasmada la imagen de Nuestro Señor Jesucristo en el energético instante sobrenatural de su resurrección.

En virtud a una amable invitación de parte de mi amigo el Padre Robert Presutti en el año 2010, asistí una mañana con mi familia a una conferencia sobre la vilipendiada reliquia, impartida por el médico holandés Petrus Soons. La charla fue acerca de un estudio holográfico del Manto Sagrado y acompañaba la inauguración de una exhibición llamada “¿Quién es el hombre de la Sábana Santa?”, la cual suelo visitar para rezar cada Viernes Santo, como lo hice antes de ayer.

En medio de la conferencia—una similar a otra que pueden observar por sí mismos aquí—el Dr. Soons explicó, en inglés, cómo los hologramas permitían identificar un objeto ovalado colocado sobre el cuello y debajo de la barbilla (visto arriba debajo de la U invertida y delimitado por abajo por una rayita horizontal blanca que sube a la derecha) en el que aparecían tres letras que él, empleando sus estudios de caligrafía, identificó como:

Apenas él dijo esto (cual explicado a partir del minuto 31 en su charla citada arriba), me volteé hacia mi esposa Marta y le pregunté con toda emoción: ¿Ves tú lo que yo veo? ¡Jesús, X = Y! ¡Quedamos estupefactos! ¡Vaya coincidencia en una roca usada para identificar el cuerpo! ¡Aún me produce escalofrío relatar lo sucedido!

Al terminar la conferencia hablamos con Petrus y su esposa Dalys, claro, y les conté cómo las tres letras, y en especial las dos últimas, aparecían también a partir de la geometría de la hipotenusa. Y para que la alegría compartida fuera aún mejor entendida, me fui a casa y volví en la tarde con dos canciones impresas para ellos: X = Y (en español) y Y = X (en inglés), las cuales llegaron a mí ocho años antes de nuestro encuentro. En efecto fue un día memorable, mis suegros me acompañaron y escucharon la charla, ahora en español, pues el experto en el Manto Sagrado es además polígloto.

A continuación se encuentra la que considero es mi mejor canción, X = Y, y un video que permite escucharla y seguirla visualmente. El hermoso arreglo musical, que me hizo llorar de la emoción al igual que otro anterior, fue inspiración del versátil Lázaro en Cuba y las animaciones fueron amorosamente elaboradas por mi fiel discípulo Jason “Segundo” Huang, empleando los peculiares dibujos minimalistas de mi hermano duartecito. Esta sentida alabanza, en veintiuna estrofas, termina, como acaso lo pueden imaginar, con una bella moraleja geométrica. Los invito a que no se la pierdan.

Sumándome al júbilo de los aleluyas para así multiplicar el triunfo del amor, les deseo, exaltando la cruz (como acabo de hacerlo en los signos + y ×), una Feliz Pascua de Resurrección. ¡Que viva Cristo Rey!

X = Y

¡Esto sí es pura geometría!

X = Y
es justicia que ilumina,
es balanza que fascina:
X = Y.

X = Y
es la conciencia encarnada,
es la paciencia sangrada:
X = Y.

X = Y
es palabra que perdura,
es espiral de ventura:
X = Y.

X = Y
es la preciosa morada,
es la planicie anhelada:
X = Y.

X = Y
es hermandad que valora,
es colibrí con aurora:
X = Y.

X = Y
es corta raíz divina,
es geometría sin espina:
X = Y.

X = Y
es futuro que perdona,
es la ciencia con corona:
X = Y.

X = Y
es tonada siempre tierna,
es la oración eterna:
X = Y.

X = Y
es inocencia que besa,
es un jardín sin maleza:
X = Y.

X = Y
es el diseño sencillo,
es majestuoso estribillo:
X = Y.

X = Y
es amistad que da cura,
es libertad con cordura:
X = Y.

X = Y
es el abrazo sincero,
es la potencia del cero:
X = Y.

X = Y
es unidad que edifica,
es torsión que santifica:
X = Y.

X = Y
es el corazón sagrado,
es el más enamorado:
X = Y.

X = Y
es inspiración que llama,
es confianza de quien ama:
X = Y.

X = Y
es bondad apasionada,
es sabiduría soñada:
X = Y.

X = Y
es revelación que anida,
es renunciación querida:
X = Y.

X = Y
es la carencia del polvo,
es la línea del retorno:
X = Y.

X = Y
es el regalo que invierte,
es la vida sin la muerte:
X = Y.

X = Y
es vivencia sin el miedo,
es matrimonio de lleno:
X = Y.

X = Y
es ya lo pleno, te digo,
es amar al enemigo:
X = Y.

(Octubre 2001)

La canción se puede oír y visualizar aquí…

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