¡Que siga la fiesta!

Cuando celebramos la Octava de Pascua (y acaso más preciso si la llamamos la Infinita), me uno, con más Aleluyas, al festejo del evento más transcendental en la historia de la humanidad: la resurrección gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo.

Este evento fue, y hoy día es, la mayor revolución que haya existido jamás, una justa y fiel en contra del diablo y la muerte que prefigura una magnífica fiesta eterna por venir, acaso pronto. Nos espera la boda de Jesús con Su Iglesia, cual relatada por San Juan en el libro del Apocalipsis, y con debidos Aleluyas compartidos:

“Salió después una voz del trono, que decía: ‘Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos y los que le teméis, pequeños y grandes.’ Y oí el ruido de una muchedumbre inmensa, parecido al estruendo de aguas caudalosas, al fragor de imponentes truenos. Decían: ‘¡Aleluya!, porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios Todopoderoso. Alegrémonos, regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero; su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino blanco y deslumbrante—el lino son las buenas acciones de los santos—” (Ap 19:5—8).

En verdad, no hay quien pueda parar el reinado de amor—el reinado de nueves—establecido por Jesús, pues Jesús mismo blanquea hasta la santidad las almas de los que temen a Dios. Nadie puede con Él, pues Él vive ya como el Rey de Reyes y el Señor de Señores (Ap 19:16).

Nuestra mejor opción siempre es continuar con la alabanza para nunca olvidar quién es la Vid y quienes somos los sarmientos. Y nuestro fiel deber es, hoy y siempre, compartir las Buenas Nuevas por todo el mundo, tal y cono Él lo comisionó (Mc 16:15—16) …

… Cuando hace pocos días se ha quemado por dentro un ícono hermoso en la luminosa París, evento que inspiró el escoger para esta campanita el rosetón mostrado de 2 a la cuatro puntas (o sea dieciséis) hallado dentro de la campana, me uno también a las voces que auguran una fiel reconstrucción de la Catedral de Notre Dame, agregando una oración—más allá de la edificación—por una verdadera Revolución Francesa que lleve a Cristo y que se convierta en un ejemplo de su amor redentor al mundo entero.

Que el mensaje urgente de arrepentimiento y oración en las apariciones francesas de María Santísima, Notre Dame, nos acompañe y guíe; que se lean con detenimiento sus ocho amorosos llamados—¿no son más bien infinitos?—en Notre Dame de Laus, Nuestra Señora de las Gracias, Nuestra Señora de las Victorias, Nuestra Señora de La Salette, Nuestra Señora de Lourdes, Madre de la Esperanza, María Madre de Misericordia y Nuestra Señora de la Oración; y que surja así la verdadera luz a partir de la oscuridad.

Para continuar con la fiesta del retorno de Jesús, aquí viene una canción con un título raro que expresa el asombro que genera el suceso, una tonada de paz con un ritmo real que reitera el júbilo de muchísimos Aleluyas.

¡Que viva Cristo Rey! ¡Aleluya, Aleluya! ¡Grande es su misericordia! ¡Alelu, Aleluyá!

¿QUÉ RITMO PONERLE?

¿Qué más decir?

Resucitó, resucitó,
resucitó, oh oh
ay pregunto yo,
¿qué ritmo ponerle?
aleluyá, aleluyá,
aleluyá, ¡que más!
oh verso veraz,
Él venció la muerte.

Resucitó, por ti y por mí,
resucitó, oh oh
ay aquel que acusa
no pudo tenerle,
aleluyá, ritmo de paz,
aleluyá, ¡el más!
oh sueño de amor,
el justo no pierde.

Puente total…

Resucitó, ven a bailar,
Él regresó, oh oh
ay todo lo cambia,
es la santa suerte,
resucitó, ven a gozar,
ay Él volvió, oh oh
su ritmo vital
forja bien la mente.

Resucitó, ven a alabar,
Él regresó, oh oh
ay todo lo sana,
es amor consciente,
resucitó, ven a sumar,
ay Él volvió, oh oh
su ritmo genial
conduce al deleite.

Resucitó, vente a casar,
Él regresó, oh oh
ay todo lo puede,
pues Él nunca miente,
resucitó, ven a cenar,
ay Él volvió, oh oh
su ritmo total
burló a la serpiente.

Resucitó, resucitó,
resucitó, oh oh
ay pregunto yo,
¿qué ritmo ponerle?
aleluyá, aleluyá,
aleluyá, ¡que más!
oh verso veraz,
Él venció la muerte.

Resucitó, por ti y por mí,
resucitó, oh oh
ay aquel que acusa
no pudo tenerle,
aleluyá, ritmo de paz,
aleluyá, ¡el más!
oh sueño de amor,
el justo no pierde.

Shanti Setú…

Para la paz…

Su ritmo es universal
ay Jesús revierte,
su ritmo derrota el mal
ay Jesús invierte. (2)

Las manos pa’rriba…

Su ritmo es universal
ay Jesús revierte,
su ritmo derrota el mal
ay Jesús invierte. (2)

Aleluya, aleluyá
únete al ritmo de la verdad,
alelu, aleluyá
súmate al ritmo de los que van,
aleluya, aleluyá
únete al ritmo del santo clan,
alelu, aleluyá
súmate al ritmo de la heredad,
aleluya, aleluyá
únete al ritmo del bien sin mal,
alelu, aleluyá
súmate al ritmo de la amistad.
aleluya, aleluyá
únete al ritmo de navidad.
alelu, aleluyá
súmate al ritmo de la unidad.

Canto total…

Aleluya, aleluyá
ay mira Él venció mamá,
alelu, aleluyá
su ritmo es la caridad,
aleluya, aleluyá
la muerte perdió papá,
alelu, aleluyá
su ritmo es la libertad,
aleluya, aleluyá
noticia, noticia es,
alelu, aleluyá
ay nadie derrota al fiel,
aleluya, aleluyá
noticia, ay oye bien,
alelu, aleluyá
el Cristo vuelve otra vez.

Resucitó, resucitó,
resucitó, oh oh
ay me pregunto,
¿qué ritmo ponerle?
aleluyá, aleluyá,
aleluyá, ¡qué más!
oh verso veraz,
Él venció la muerte.

Resucitó, por ti y por mí,
resucitó, oh oh
y aquel que acusa
no pudo tenerle,
aleluyá, ritmo de paz,
aleluyá, ¡el más!
oh sueño de amor,
el justo no pierde.

¡Qué cosa más grande!

Nada compara…

(Mayo 2009/ Abril 2013)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

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