Una tonada para el Martes Santo

Acaba de entrar Jesús en Jerusalén montado en un burrito y ha sido vitoreado por muchos batiendo palmas:

“¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!” (Mc 11:1—10).

Como es bien sabido, después de ir a observar el Templo ese día, Jesús partió con sus discípulos de la Ciudad Santa y fue a dormir a Betania (Mc 11:11), la “casa de higos” en arameo. Al día siguiente, o sea el lunes, cuando iban de vuelta a la ciudad, Él sintió hambre y sorpresivamente maldijo una higuera estéril, aunque con hojas, diciendo: “¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!”, episodio éste decididamente extraño pues el Evangelio explica que el árbol no tenía la culpa, pues no era el tiempo para que tuviera higos (Mc 11:12—14). Después de este evento airado y misterioso, Jesús vuelve al Templo y, con más violencia santa, lo limpia sacando a los mercaderes de allí (Mc 11:15—17) y al otro día, o sea el martes, temprano en la mañana, los discípulos ven que la higuera maldecida se ha secado hasta la raíz, lo cual suscita, ante la reacción maravillada de ellos, una lección vital de fe, oración y perdón de parte del Maestro, algo, que además de evocar la oración del Padre Nuestro, es recordado en el argot popular diciendo que la fe mueve montañas, pues así dice allí (Mc 11:20—25).

Ese mismo día, de acuerdo a la cronología expuesta en el excelente libro “El Evangelio de Jesucristo” del ya citado sacerdote argentino Leonardo Castellani (aquel que escribió el punzante y magnífico Credo del Incrédulo) Jesús nombra a la higuera expresamente en una famosa parábola localizada en medio de su pequeño apocalipsis—es decir en su discurso escatológico compartido con los discípulos en el monte de los Olivos—y lo hace citando el árbol (el mismo relacionado con la caída de Adán y Eva, Gn 3:7), para dividir sus enseñanzas. Empezando con diversas manifestaciones tristes y caóticas relacionadas con la futura destrucción del Templo y con su segunda venida, como guerras y rumores de guerras, terremotos, pestes, hambre, caridad enfriada, persecuciones, señales en el cielo (Mc 13:1—27; Mt 24:1—31; Lc 21:5—28), luego aparece la parábola de la higuera y ella está seguida por exhortaciones relevantes que invitan a que la última generación (citada de dicha manera en la parábola) esté preparada para afrontar el tal desorden o caos, tal y como lo expresa, por ejemplo, el capítulo 25 del Evangelio según San Mateo, lleno de lecciones certeras y hermosas, de vírgenes con o sin aceites y personajes haciendo buenas o malas obras.

Tal y como se ha explicado en detalle, en estas campanitas se ha argumentado que el advenimiento reciente de una higuera de la ciencia, como ícono fundamental de la célebre teoría del caos, acaso bien puede ser un signo en sí mismo de la llamada Parusía, como un aviso misericordioso aunque inesperado de la segunda venida de Jesucristo:

Y esto es así, pues además de lo expuesto antes por medio de diversos símbolos como el polvo, las espinas, el cruzar el umbral y el mismísimo infierno, las precisas palabras de Jesús en los Evangelios según San Mateo y San Marcos, se satisfacen en la dinámica explícita del diagrama moderno:

“De la higuera aprended esta parábola: cuando sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que Él está cerca, a las puertas. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
(Mt 24:32—35, Mc 13:28—31).

Y lo mismo sucede con lo que Él dijo de acuerdo al Evangelio según San Lucas:

“Les añadió una parábola: «Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”
(Lc 21:29—33),

lo cual puede entenderse teniendo en cuenta la existencia de una infinidad de árboles caóticos, todos yendo desde una raíz recta y fiel hacia un follaje torcido y caótico:

Ciertamente, la conexión de tiempos y ámbitos es insospechada, pero de aquí se desprende un llamado coherente, en el mismo espíritu de mi colega “hidrólogo” Juan Bautista y los demás profetas, a la conversión de todos los pueblos, de modo que al escoger situarnos en la raíz del árbol, sin cruzar el umbral X = Y que representa de una forma geométrica a Nuestro Señor Jesucristo, podamos llegar al Origen que es Dios Padre

… Cuando en medio de la pandemia del virus con coronita nos aprestamos a conmemorar la Pasión de Cristo, ceñido con una corona real de espinas penetrantes como en el patrón arriba—uno que para bien eventualmente define, al aumentarse el número de puntitos en su construcción, una campana circular carente de puyas y por ende lisa—esta campanita, la penúltima de todas, incluye dos canciones para llamar a la conversión: una tonada larga, aún más larga que “Las tres cruces” de la campanita anterior y llamada “¡Oh gran convergencia!”, y otra cortita llamada “Todito” la cual le sirve de corolario a la más larga.

En efecto, la canción más larga de todas en estas campanitas de fe repasa diversas señales, casi siempre símbolos de desorden y caos sucediéndose en el mundo y también otras manifestaciones con connotaciones bondadosas que, en conjunto, y en concordancia con el pequeño apocalipsis, invitan al lector a estar preparado para el retorno glorioso de Jesucristo.

Las siete señales enfatizadas en la canción son como sigue: 1) la triste tragedia de la pobreza y el hambre generalizados en nuestros tiempos; 2) la dolorosa persecución de niños en el vientre materno, así la palabra aborto no esté en el léxico explícito de Cristo; 3) el curioso advenimiento de las letras alfa y Omega denotando a Jesús, cual observadas en un diagrama de la ciencia moderna como una señal en el cielo primario explicada aquí; 4) la misericordiosa aparición de la higuera de la ciencia como un símbolo profético a tener en cuenta, en particular en un Martes Santo como hoy; 5) la lectura de las letras X J Y inscritas en el manto de Turín, relacionando de una forma geométrica a Jesús con la hipotenusa explicada aquí y contrapuesta a las escaleras del diablo; 6) la funesta apostasía reinante en el mundo moderno cuando se niega, aún en donde no debería serlo, la unicidad y primacía de Jesús como único camino al Padre; y 7) el generalizado “sálvese quien pueda” que vivimos en medio de la peste actual al no notar en lo sucedido un llamado divino de atención a la verdadera conversión.

Sabiendo bien que la lista es incompleta y que no incluye cuestiones como la inmoralidad rampante y el racismo doloroso, además de otras señales prescritas con relación al regreso del único, como por ejemplo la conversión del pueblo de Israel (Ro 11:25—27), la larguísima canción—y también la que es cortita con su coro “todito, todito, todo”—invitan al arrepentimiento: a pedir perdón y perdonar y así estar preparados, pues de acuerdo a las Escrituras, la venida de Cristo va a ser muy triste para muchos y particularmente bella para otros. A este respecto, y para cerrar el ciclo empezado en la primera campanita con Silvio Rodríguez, mi trovador, deseo expresar que su bella canción El día feliz que está llegando me ha parecido por años muy útil para soñar el buen retorno de Jesús. El enlace a su tonada, una llena de símbolos inteligentes, lo he incluido aquí sin su permiso, sabiendo, sin embargo, que dicha canción sirve, ojalá, para arar el porvenir.

¿Sé yo cuándo ha de ser el día? Sobra decir que no. El Evangelio dice sencillamente que no se sabe (Mt 24:36) y entonces yo no lo sé. Pero, al observar las señales resumidas en la canción que proclama una gran convergencia me estremezco, y por eso canto—arena diría Silvio y de mi parte X = Y—, así no logre hacerlo lo bien que quisiera, sino como un sueño de canción que, Dios mediante, ha de llegar a ser.

Cuando vivimos de nuevo la Muerte del Señor por amor, con la consabida oscuridad del negativo 6 al positivo 9, o sea de las doce del día a las tres de la tarde, y cuando ya pronto nos acompañará el ritmo insuperable de su Resurrección, hago y me hago las siguientes preguntas para meditar en estos días santos: ¿Has llorado por Él, quien siempre fue justo y quien no cometió falta alguna, y lo has hecho mucho más que por cualquier otra injusticia en la humanidad? ¿Has llorado tú por Él, con el atenuante de saber que tu propio pecado lo azota y lo corona conformando dolorosas espinas? ¿Has llorado por Él, quien lo dio todito, todito, todo para hacernos felices y libres en su amor? ¿Has llorado tú por Él, sí tú mismo, por aquel que murió expresamente por ti?

Cual pequeñín soñador, y también como pecador arrepentido, pido a Dios que esta campanita suene fuerte para que nos bajemos del árbol—el del caos, claro está—y vayamos a Jesús: esto lo pido particularmente en estos tiempos difíciles, en medio de esta época crítica que parece querer regresar a una “normalidad” llena de desvíos aceptados.

¡Que Nuestra Madre María nos guíe siempre! ¡Marana tha! ¡Ven Señor Jesús!

¡OH GRAN CONVERGENCIA!

Inspirada por una melodía de NG la Banda.

Shanti Setú, avisando…

Gran convergencia
oh santo designio,
los signos lo anuncian
vuelve el equilibrio.

Gran convergencia
oh santo designio,
la ciencia confirma
vuelve el equilibrio.

En un mundo lleno
de desigualdades,
2/3 en pobreza,
capeando tempestades;
oh simples cascadas
el diablo en acecho,
esquemas nauseabundos
fingiendo su derecho;
log-log negativo,
que no sana pena,
espiral podrida
tejiendo su anatema.

Gran convergencia
oh santo designio,
los signos lo anuncian
vuelve el equilibrio.

Gran convergencia
oh santo designio,
la ciencia confirma
vuelve el equilibrio.

Y hablemos amigos
de un mal mayor,
los hijos desollados
oh gran persecución;
oh amor enfriado
el del hombre moderno,
con el mismo ADN
oh increíble desprecio;
diseño atinado,
campana de amor,
la evolución sin alma
no engendra la razón.

Gran convergencia
oh santo designio,
los signos lo anuncian
vuelve el equilibrio.

Gran convergencia
oh santo designio,
la ciencia confirma
vuelve el equilibrio.

El cosmos señores
revela sus secretos,
radiaciones certeras
implican un comienzo;
alfa y Omega,
oh fiel definición,
en vestigio se observa
al siempre ganador;
trueque misterioso,
en el cielo y la tierra,
pues toda turbulencia
siempre pierde la guerra.

Gran convergencia
oh santo designio,
los signos lo anuncian
vuelve el equilibrio.

Gran convergencia
oh santo designio,
la ciencia confirma
vuelve el equilibrio.

Al pasar 20 siglos
la noche y sus lecciones,
árboles sin su fruto
caos por generaciones;
vagando a la deriva
oh clan desobediente,
con polvo y con espinas
el infierno pestilente;
oh señal eterna,
en la ciencia la higuera,
oh acertijo improbable
dolorosa es la ceguera.

Gran convergencia
oh santo designio,
los signos lo anuncian
vuelve el equilibrio.

Gran convergencia
oh santo designio,
la ciencia confirma
vuelve el equilibrio.

Y el manto sagrado
diluye las excusas,
hologramas recientes
datan la hipotenusa;
parábola insensible
diabólica fracción,
oh campana perenne
florecitas de amor;
oh Él flagelado,
mi mísera demencia,
regresemos a casa
acoge la advertencia.

Gran convergencia
oh santo designio,
los signos lo anuncian
vuelve el equilibrio.

Gran convergencia
oh santo designio,
la ciencia confirma
vuelve el equilibrio.

Y debo agregar
también apostasía,
mentiras rimbombantes
carentes de poesía;
ritmos disonantes
voces de falsa unión,
injertos ecuménicos
timando a mi Señor;
oh lo advierte Ella,
el diablo siembra error,
no pierdas el camino
sólo hay una solución.

Gran convergencia
oh santo designio,
los signos lo anuncian
vuelve el equilibrio.

Gran convergencia
oh santo designio,
la ciencia confirma
vuelve el equilibrio.

Y para completar
la peste en otro signo,
virus con coronita
caprichos del maligno;
egoísmo pleno
confusión mayor,
ay sálvese quien pueda
oh falsa redención;
elección perversa,
eslóganes de error,
no es por coincidencia
ad portas mi Señor.

Puente de paz…

Oh coincidencias
hoy con fe me alisto,
llega el justo oye
únete ya a Cristo.

Oh coincidencias
hoy con fe insisto,
vuelve el justo oye
únete ya a Cristo.

No demores amiga
tierra va a temblar,
pero en justicia divina
ay vas a cantar.

Oh coincidencias
hoy con fe me alisto,
llega el justo oye
únete ya a Cristo.

Oh coincidencias
hoy con fe insisto,
vuelve el justo oye
únete ya a Cristo.

Hacia tu centro amigo
con toda verdad,
y si acoges al Hijo,
ay vas a ganar.

Oh coincidencias
hoy con fe me alisto,
llega el justo oye
únete ya a Cristo.

Oh coincidencias
hoy con fe insisto,
vuelve el justo oye
únete ya a Cristo.

Ay no culpes a otros
vuelve a tu raíz,
perdónalo todito,
y serás feliz.

Oh coincidencias
hoy con fe me alisto,
llega el justo oye
únete ya a Cristo.

Oh coincidencias
hoy con fe insisto,
vuelve el justo oye
únete ya a Cristo.

Ay amigo recuerda
el gran baile sí,
fiesta eterna te digo
ay no tiene fin.

Shanti Setú…

Así que…

Prepárate
huye del pecado,
arrepiéntete
sana tu pasado.

Alístate
acepta al Señor,
el hijo sagrado,
pon tu fe en lo claro.

Otra vez…

Prepárate
huye del pecado,
arrepiéntete
sana tu pasado.

Alístate
acepta al Señor,
el hijo sagrado,
pon tu fe en lo claro.

Puente de paz…

Prepárate
sana tu pasado.

Y que de fruto ya la semilla
poniendo siempre la otra mejilla.

Alístate
pon tu fe en lo claro.

Al cielo oye, que maravilla,
la vida eterna brilla que brilla.

Prepárate
sana tu pasado.

Mejor te digo, doblo rodilla
así se entra, cosa sencilla.

Alístate
pon tu fe en lo claro.

Ay no te quedes en esa orilla
buen matrimonio dota cosquilla…

Ay, sana tu pasado:
vuelve el Rey al fin,
pon tu fe en lo claro.

Ay, sana tu pasado:
se va a armar, por Dios,
pon tu fe en lo claro.

Puente de paz…

Prepárate
huye del pecado,
arrepiéntete
sana tu pasado.

Alístate
acepta al Señor,
el hijo sagrado,
pon tu fe en lo claro.

(Noviembre 2003/Febrero 2016/Julio 2020/Agosto 2020/Marzo 2021)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

TODITO

¡Así va a ser!

Todito, todito, todo
ya viene todito
no faltará nada.

Ay nada de nada, oyé.

Todito, todito, todo
viene ya todito
y contiene drama.

Ay mira, cuídate.

Todito, todito, todo
ya viene todito
ay óyeme hermana.

Ay busca aceite, oyé.

Todito, todito, todo
viene ya todito
vence quien bien ama.

Ay pero hazlo bien.

Todito, todito, todo
ya viene todito
suena la campana.

Ay como avisa, oyé.

Todito, todito, todo
viene ya todito
el infinito llama.

Al 9 de una vez.

Todito, todito, todo
ya viene todito
sueño del mañana.

Ay para siempre, oyé.

Todito, todito, todo
viene ya todito
se enciende la flama.

Ay y no quema al fiel.

Todito, todito, todo
ya viene todito
la higuera declara.

Ay bájate, oyé.

Todito, todito, todo
viene ya todito
la cruz es tonada.

Ay entra ya en Él.

Todito, todito, todo
ya viene todito
se aclara la trama.

Hay cielo cierto, oyé.

Todito, todito, todo
viene ya todito
cerca es tu morada.

Ay mansión, venga usted.

Todito, todito, todo…

(Abril 2003/Marzo 2021)

La canción a capela se puede escuchar aquí…

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