X = Y, el único

Habiendo escrito un par de largas campanitas acerca del caos y sabiendo que pronto vendrán otras extensas, escribo hoy una cortita para darle descanso al lector y también para matizar lo esencial cuando ya ha empezado el tiempo purificador de la Cuaresma.

El título de esta campanita bien lo expresa: Jesucristo, Nuestro Salvador y Señor, es en efecto el único. Allí está Él, en la ecuación más sencilla del álgebra, X = Y, recordándonos su amoroso sacrificio por medio de su última silueta, Y, equiparada a su cruz, X. Y si esto no se entendiera, esas mismas  letras—conjuntamente con una J de Jesús—también se observan en la Sabana Santa de Turín en una roca ovalada colocada debajo de su barbilla.

¡X = Y ciertamente lo resume todo! Él es el equilibrio y por ende la recta hipotenusa que denota al único que nunca pecó. Él de veras es, El Camino, La Verdad y La Vida, el primer umbral que no debemos cruzar para eludir el caos y la misma puerta angosta que nos permite llegar a la raíz y origen en el Padre (Jn 14:6). También y tal y como lo instituyó, Él está presente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía y así podemos alabarlo expuesto en bellas custodias que aluden a Su generosa entrega …

… Cuando he celebrado esta semana mis 30 años de vida desde que nací de nuevo, medidos a partir de una inolvidable epifanía, escribo también con debido gozo para agradecerle al Dios Trino lo mucho que me ha dado, para decirle además, ante mis lectores cual testigos, que Su amor ha sido la mejor aventura que me haya podido suceder.

Así, con alegría y para festejar regalando lo que me ha sido regalado sin merecerlo, aquí incluyo a la que considero es mi mejor canción, X = Y, ¡cuál más!, así ya haya sonado en otra campanita. Esta composición me produce una emoción particular cuando la leo o escucho. Siempre me pasa lo mismo: ¡me parece mentira que sus versos hayan pasado por mí!

Curiosamente, la primera versión de dicha canción a una ecuación llegó en inglés, en una lengua no muy propicia para mis rimas, y allí ella existe y se llama, para diferenciarlas con humor, Y = X. Como lo expresé antes, el bello arreglo es obra de Lázaro en Cuba y así llegó una vez le pidiera que se inspirara en el estilo romántico de mi amigo José María Vitier, quien sueño será un miembro especial de Shanti Setú.

Hoy, en un día especial en el que me siento particularmente conmovido, le pido a Dios, y con la intercesión de María, Nuestra Madre, que esta Cuaresma sea maravillosa y así podamos adentrarnos más y más y más, es decir como siguiendo tres cruces, al amor caritativo del Mesías: Jesús, el único.

No deje de escuchar la canción en el vídeo a continuación y hasta el final, pues contiene una bella sorpresa…

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