¡Cada loco con su tema y este loco con la higuera!/Every crazy with his theme and this crazy with the fig tree! ♫

A translation of the entry into English is here.

Resumen. Esta breve campanita llama una vez más la atención acerca de una posible relación entre la higuera de la ciencia del caos y aquella en la Palabra de Dios, en particular la maldecida y secada por Jesús y también la nombrada por Él en su discurso escatológico como preámbulo de su segunda venida.

El inherente y acaso urgente mensaje de conversión implicado por las ideas ya se ha explicado en diversas campanitas: Hablemos de caos, La realidad del infierno, La higuera improbable, La higuera pregonera, también en un libro y en un artículo para una conferencia internacional.

La canción “Yo creo que las higueras”, introducida en la última campanita citada, bien resume el mensaje que creo puede deducirse de la ciencia a la fe y, como tal, es pertinente escucharla nuevamente aquí:

Tal canción también se puede visualizar animada en YouTube al final del texto.

La  conferencia ¡Aprended una lección urgente de una higuera caótica!, en español, y tal y como la compartí en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum en Roma en 2013, resume la temática de esta campanita y también de las siguientes: aquí, aquí, aquí y aquí. El video de YouTube de tal plática se puede acceder aquí y también al final del texto.

La Presentación del blog provee información acerca del propósito de estas campanitas y la Organización del mismo muestra cómo las entradas se agrupan por categorías. Esta entrada pertenece a las categorías   “Jesús el equilibrio, la hipotenusa y X = Y”, El cielo”, “El infierno”, “El caos y su higuera”, “Llamados a la conversión”, “Recuerdos escatológicos” y “Natanael”.


Cuando llegamos hoy día al último viernes del año litúrgico de 2024, coincidiendo la fecha esta vez con el llamado “viernes negro” de las grandes rebajas, nos acompañan, en la Iglesia Católica, las palabras potentes y misteriosas de Jesús en el Evangelio según San Lucas:

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola: ‘Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’ ” (Lc 21:29—33).

Aunque pocos días atrás, en la cronología de tal cita, Jesús hubo maldecido y secado precisamente una higuera camino de Betania a Jerusalén (Mt 21: 18-22) y aunque Adán y Eva hayan intentado cubrir su pecado original precisamente con hojas de la higuera (Gn 3:7), la interpretación comúnmente aceptada de la parábola botánica resulta no contener mayor misterio. Ella es entendida como un símil sencillo, que, sin tener en cuenta el acertijo inherente en la palabra parábola, termina ligando la cláusula “estas cosas” con la ocurrencia de señales y eventos caóticos en la historia de la humanidad descritos en los versículos anteriores en el denominado discurso escatológico, como preámbulo del retorno ya inminente, en un “verano cercano”, de Jesucristo, Nuestro Señor (Lc 21: 7-28).

Aunque tal exégesis simple — para citar con alegría una faceta del excelente ministerio de Fray Nelson Medina quien analiza los textos de los domingos en el griego original, por ejemplo aquí en la cita paralela a la de hoy pero a partir del Evangelio según San Marcos, y quien además es el culpable” que yo escriba este blog — repito, aunque tal exégesis simple aceptada y no cuestionada esté ciertamente basada en la lógica de la comparación, lo esbozado repetidamente en estas campanitas de fe y en libros y artículos sugiere, con la debida humildad, que la ciencia moderna acaso provee una versión alternativa a la interpretación usual, una que se basa en el advenimiento reciente de un árbol, y muchos más, en el estudio del caos: el árbol de Feigenbaum — la higuera en alemán — y otros infinitos árboles caóticos.

He aquí, una vez más con tozuda insistencia, la higuera de la ciencia con sus patrones inesperados y exquisitos:

Y he aquí otros árboles caóticos, de los infinitos que existen, obtenidos iterando diversos mapas matemáticos que tienen un solo pico:

Sucede que estos objetos fantasmagóricos pero reales, al igual que la higuera arriba, tienen (de abajo a arriba) una raíz recta, una rama torcida, ramas que se suceden primero en potencias de dos y luego de acuerdo a cualquier número natural, y, entrelazadas con ellas, “hojas de polvo que denotan la carencia de repetición y el vagar para siempre del caos.

Tal y como se ha explicado, estos diagramas expresan la transición ordenada de la santidad al caos, desde la raíz recta protegida por Jesucristo en el umbral también recto y justo que define Su preciosa silueta en la cruz, X = Y y hasta el mismísimo infierno que refleja la dinámica rebelde del caos: traspasando primero y de una manera desobediente el mejor umbral dando lugar a una maldición prescrita, llegando primero a una rama tierna (tal y como se describe precisamente en San Mateo y San Marcos, Mt 24: 32; Mc 13: 28), luego pasando por infinitos brotes citados en el pasaje botánico arriba, y desde allí, toda división y distanciamiento hacia arriba, como en la vacua torre de Babel, generando hojas de polvo que no cubren, las mismas de la higuera de nuestros primeros padres en el paraíso, símbolo éste de la muerte prescrita a todos nosotros en el famoso “polvo eres y en polvo te convertirás” (Gn 3: 19).

Estos árboles del caos, creo yo, proveen una señal coherente en el discurso escatológico, una por ende ya satisfecha en el tiempo, como ya también lo son diversos símbolos y hechos precisamente caóticos en el discurso. Bajo tal interpretación de la parábola, una ciertamente no trivial pero que podemos visualizar por nosotros mismos, se plantea una invitación acaso urgente (claro debe estar, aún se desconozca la fecha exacta) a la conversión, un llamado eminentemente ortodoxo y caritativo, de modo que, al bajarnos de nuestro propio árbol caótico, como lo hizo un pequeñín famoso llamado Zaqueo (Lc 19: 1—10), lleguemos a residir en la raíz del bien, para así estar preparados para el magnífico y a su vez pavoroso retorno del Justo. Pues vale la pena recordar que el mejor viernes no es el “negro de las rebajas, sino el Viernes Santo de la gran rebaja cuando X = Y pagó, con su sangre bendita, el precio infinito de nuestros pecados

… Aunque seguramente parezca por mi empecinada persistencia, y también por el uso insistente de colores en las campanitas, que este científico raro debe estar mal de la cabeza, es menester afirmar que las ideas en este blog son en verdad mi mejor joya, como la mostrada arriba y hallada increíblemente, y no por azar, dentro de la campana de Gauss.

Siguiendo con la carencia de azar, deseo terminar este escrito, el 75 de mi cosecha, enviándole un gran abrazo de cumpleaños a mi trovador, aquel mismo “culpable” de que yo escriba canciones en virtud a un silencio no acordado. ¡Que Dios te bendiga buen Silvio y te de mucha salud y lucidez!

Y bueno, ya para finalizar, y habiendo “culpado” a dos personas importantes en mi vida, he aquí nuevamente una canción de la que yo soy el culpable, una composición “Yo creo que las higueras bellamente arreglada por el gran músico Lázaro Alemán López, director musical de Shanti Setú/Puente de Paz, e interpretada por el sobresaliente cantante Leonel Mederos Bravo. Creo que esta obra bien resume el asunto de la higuera misteriosa y pienso que su letra y cadencia son muy bellas. A mí me estremece mucho el chelo afligido en la tonada, el cual, por su musical quebranto, refuerza mi entender que la canción quedó muy bien. No se la pierdan hoy, así ya la hayan escuchado …

Canción registrada ASCAP 924137896 copyright © 2024 by Carlos E. Puente


… Aquí desde mi jardín, flanqueado por dos higueras que parecen solo una, quiero desearle a quien llegue hasta aquí una bella temporada de Adviento, incluida la mejor Navidad, y posteriormente un extraordinario Año jubilar.

¡Que Dios los bendiga!

El video de mi conferencia ¡Aprended una lección urgente de una higuera caótica!, en español, la cual resume la temática de esta campanita y también de la siguientes: aquí, aquí, aquíaquí, se puede escuchar aquí…

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